Una directriz repentina, una comunidad científica conmocionada
El 16 de diciembre de 2025, Russell Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, publicó que la National Science Foundation "desmantelará" el National Center for Atmospheric Research en Boulder, Colorado. El breve anuncio —difundido en redes sociales y amplificado por informes federales— afirmaba que el centro es una fuente de "alarmismo climático" y que cualquier "actividad vital, como la investigación meteorológica, se trasladará a otra entidad o ubicación". La declaración tomó por sorpresa al personal del NCAR, a su gestor sin fines de lucro y a muchas de las agencias y universidades estadounidenses que dependen de los datos, modelos y la computación de alto rendimiento del laboratorio.
El papel del NCAR y los activos en juego
La operación del NCAR es también un motor de fuerza laboral: emplea a aproximadamente 830 personas, brinda capacitación y cursos cortos que nutren a la comunidad meteorológica y climática en general, y alberga proyectos de colaboración que abarcan agencias federales, grupos académicos y socios del sector privado. En el año fiscal 2025, el financiamiento básico de la National Science Foundation al NCAR fue de unos 123 millones de dólares, lo que cubrió aproximadamente la mitad del presupuesto del laboratorio; otros trabajos cuentan con el respaldo de subvenciones de agencias como la NOAA y la NASA.
Por qué los científicos afirman que el momento y el método importan
Investigadores y funcionarios de seguridad pública advirtieron de inmediato que una disolución abrupta podría dañar la capacidad de la nación para pronosticar eventos extremos y prepararse para desastres. Las herramientas y los sistemas de observación desarrollados por el NCAR sustentan los pronósticos de tormentas severas, inundaciones y huracanes, y sus servicios de computación y datos suelen ser la columna vertebral de la que dependen grupos universitarios más pequeños y oficinas regionales de pronóstico. Sin la experiencia centralizada y la capacidad informática, los científicos afirman que los pronósticos podrían volverse menos confiables, los proyectos colaborativos podrían estancarse y la cadena de formación de científicos atmosféricos podría verse interrumpida.
Varios investigadores sénior describieron al centro como un recurso nacional compartido: un lugar donde las especialidades científicas —desde la microfísica de nubes hasta el clima espacial— convergen. Afirman que fragmentar esas capacidades o dispersar los datos y las computadoras en estructuras administrativas desconocidas conlleva el riesgo tanto de fallos operativos a corto plazo como de una erosión a largo plazo de la capacidad de investigación.
Contexto político y la justificación de la administración
Funcionarios de la Casa Blanca presentaron la medida como una revisión para eliminar lo que llamaron activismo climático partidista de la investigación federal, y prometieron que las funciones esenciales continuarían en otros lugares. Estos comentarios siguieron a semanas de fricción política con los líderes de Colorado; el anuncio coincidió con un aumento de los ataques al gobernador del estado por parte de la administración tras un polémico caso penal y un indulto presidencial. Los críticos ven la acción como una represalia y una medida con motivaciones políticas, más que como una reorganización estrictamente dirigida.
La National Science Foundation declaró que está revisando la estructura de las capacidades de investigación y observación asociadas con el NCAR y que solicitará comentarios de las agencias socias y de la comunidad de investigación. Sin embargo, ni la Casa Blanca ni la NSF proporcionaron un cronograma, un plan concreto para la transferencia de activos, ni una explicación clara de dónde se alojarían las supercomputadoras, los instrumentos únicos y los conjuntos de datos de larga trayectoria.
Obstáculos operativos y legales
Los expertos señalan que también existen mecanismos legales en el acuerdo de cooperación y en los contratos de subvención que podrían utilizarse para impugnar una acción apresurada, y miembros del Congreso de ambos partidos se han opuesto en el pasado a recortes drásticos en los programas meteorológicos y climáticos. Cualquier intento de reasignar funciones a otras entidades federales probablemente desencadenaría audiencias, desafíos judiciales y años de negociación sobre financiamiento y responsabilidades.
Reacciones inmediatas y la lucha política que se avecina
El gobernador de Colorado y la delegación del estado en el Congreso condenaron la medida y prometieron luchar contra ella. El líder de la UCAR, que gestiona el NCAR, calificó los informes de profundamente preocupantes y advirtió que desmantelar el centro retrasaría la capacidad de la nación para predecir, prepararse y responder ante condiciones meteorológicas severas y desastres naturales. Científicos prominentes describieron al NCAR como una "nave nodriza global" para la investigación meteorológica y climática, y afirmaron que su pérdida pondría en peligro vidas y medios de subsistencia.
Al mismo tiempo, la promesa de la administración de reubicar las "actividades vitales" crea una estrecha ventana para la negociación: si el hardware, la experiencia y el financiamiento se reasignan explícitamente a instituciones competentes y las transiciones se programan para evitar brechas operativas, algunas funciones básicas podrían persistir. Pero científicos y especialistas legales advierten que una disolución apresurada probablemente causará interrupciones difíciles de revertir.
Implicaciones a largo plazo para la ciencia climática y meteorológica de EE. UU.
Incluso si las herramientas de modelado y pronóstico sobreviven a una reorganización, la fractura de un ecosistema colaborativo de larga data resultaría costosa. El NCAR alberga equipos interdisciplinarios que abordan grandes problemas multiinstitucionales; proporciona infraestructura compartida que los campus individuales rara vez pueden costear; y actúa como un campo de entrenamiento para investigadores en el inicio de sus carreras. La pérdida de esa memoria institucional y coordinación frenaría los avances en áreas como el pronóstico de la intensidad de huracanes, las proyecciones climáticas regionales y los sistemas de seguridad aérea que fueron pioneros con la participación del NCAR.
Los socios de la industria y los servicios meteorológicos internacionales que dependen de los datos y modelos comunitarios del NCAR también podrían enfrentar interrupciones. En una era de eventos extremos cada vez más costosos, los expertos advierten que degradar la infraestructura de pronóstico representa un riesgo estratégico para la seguridad pública y la resiliencia económica.
Qué observar a continuación
Los próximos pasos serán cruciales. El proceso de revisión de la NSF, la respuesta de la UCAR y las agencias afectadas, y cómo el Congreso decida involucrarse determinarán si las capacidades del NCAR se migran de manera segura o si el centro es efectivamente desmantelado. Se esperan audiencias, consultas formales y probables desafíos legales si la administración decide terminar o reestructurar drásticamente el acuerdo de cooperación sin la aprobación de las partes interesadas. Mientras tanto, investigadores y gestores de emergencias estarán atentos a cualquier evidencia de que las funciones de pronóstico operativo y respuesta ante desastres permanezcan ininterrumpidas durante cualquier transición.
Lo repentino del anuncio ya ha movilizado a una amplia coalición de científicos, funcionarios estatales y algunos legisladores. Su objetivo inmediato es preservar las funciones básicas y evitar brechas en la entrega de pronósticos. Su objetivo a largo plazo es proteger una infraestructura científica compartida que, según sus defensores, es esencial para salvar vidas en tormentas, incendios e inundaciones, y para mantener la ventaja competitiva de los Estados Unidos en la ciencia climática y meteorológica.
Fuentes
- Declaraciones de la National Science Foundation (NSF) y responsabilidades de supervisión
- University Corporation for Atmospheric Research (UCAR) y el National Center for Atmospheric Research (NCAR)
- National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA)
- National Aeronautics and Space Administration (NASA)
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