Nuevas observaciones bajo el hielo
Un estudio publicado el 20 de octubre de 2025 en Communications Earth & Environment informa sobre las primeras detecciones de fijación de nitrógeno bajo el hielo marino del Ártico central. En este proceso, los microbios convierten el gas dinitrógeno atmosférico en amoníaco, una forma de nitrógeno biológicamente disponible que sustenta a las algas y otras formas de vida marina.
Durante mucho tiempo, los científicos habían asumido que las condiciones bajo el hielo ártico eran demasiado severas para los organismos fijadores de nitrógeno. El nuevo trabajo demuestra que esas suposiciones eran incompletas: la fijación de nitrógeno sí ocurre bajo el hielo, y las tasas aumentan drásticamente a lo largo de los bordes del hielo marino en deshielo, donde las condiciones son más dinámicas.
Microbios diferentes, función similar
Posibles implicaciones ecológicas y climáticas
A medida que el hielo marino retrocede, los investigadores concluyen que es probable que la disponibilidad de amoníaco en el Océano Ártico aumente sustancialmente. Un mayor suministro de nitrógeno podría fertilizar la producción de algas, con efectos en cascada a través de la red trófica: más algas pueden sustentar poblaciones más grandes de animales pequeños, como los crustáceos planctónicos y, en última instancia, peces.
Un aumento en la biomasa de algas también tiene implicaciones climáticas. Las algas en crecimiento absorben dióxido de carbono de la atmósfera; si una mayor porción de ese carbono se retiene en las aguas árticas o se exporta a las profundidades del océano, podría representar un sumidero adicional de CO2. Sin embargo, el efecto climático neto depende de múltiples procesos que interactúan y aún no se conoce.
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