Una nueva investigación dirigida por Avi Loeb y Richard Cloete, de la Universidad de Harvard, ha identificado dos candidatos robustos a meteoros interestelares, designados como CNEOS-22 y CNEOS-25, dentro de la base de datos de bólidos del Center for Near-Earth Object Studies (CNEOS) de la NASA. Se confirmó que estos objetos, que impactaron en la atmósfera terrestre en 2022 y 2025 respectivamente, se originaron fuera de nuestro sistema solar debido a sus extremas velocidades heliocéntricas. Este descubrimiento, detallado en un nuevo estudio, sugiere que la afluencia de material interestelar en nuestra atmósfera podría ser más frecuente de lo que se estimaba anteriormente.
¿Cuáles son los dos nuevos candidatos a meteoros interestelares en la base de datos CNEOS?
Los dos nuevos candidatos a meteoros interestelares son CNEOS-22 y CNEOS-25, los cuales fueron identificados mediante cálculos de órbitas heliocéntricas a partir de mediciones de velocidad realizadas desde el espacio. Estos eventos, no reconocidos anteriormente, fueron descubiertos en la base de datos del CNEOS posterior a 2018 y validados mediante 10^6 simulaciones de Montecarlo, las cuales confirmaron que siguen trayectorias hiperbólicas no ligadas en lugar de órbitas solares locales.
Se han proporcionado coordenadas y marcas de tiempo específicas para ambos eventos con el fin de facilitar futuras revisiones científicas y posibles esfuerzos de recuperación. CNEOS-22 entró en la atmósfera el 28 de julio de 2022, sobre el Pacífico tropical oriental (6,0°S, 86,9°O), mientras que CNEOS-25 impactó más recientemente, el 12 de febrero de 2025, sobre el Mar de Barents (73,4°N, 49,3°E). La ubicación del impacto en el Mar de Barents es particularmente notable por su alta latitud, situándolo dentro de una región frecuentemente iluminada por la aurora boreal, cerca de lugares como Tromsø, Noruega y Múrmansk, Rusia.
¿Por qué Avi Loeb y los investigadores creen que estos meteoros son interestelares?
Avi Loeb y su equipo concluyen que estos meteoros son interestelares porque sus velocidades heliocéntricas superan significativamente la velocidad de escape del sistema solar a la distancia de la Tierra. Utilizando un modelo de incertidumbre calibrado, los investigadores demostraron que ninguna de las un millón de simulaciones realizadas para cada evento resultó en una órbita ligada, lo que indica una probabilidad interestelar de casi el 100%.
La confianza estadística de estos hallazgos es notablemente alta, superando los umbrales científicos estándar para un descubrimiento. CNEOS-22 registró una velocidad heliocéntrica de 46,98 km/s, superando la velocidad de escape solar por un margen de 5,18 ± 0,60 km/s, lo que corresponde a una puntuación z de 8,7σ. Del mismo modo, CNEOS-25 alcanzó una velocidad de 45,63 km/s, lo que representa una desviación de 5,5σ respecto al umbral de escape. Para que cualquiera de estos objetos estuviera "ligado" a nuestro sol, los modelos de error actuales tendrían que haber subestimado las incertidumbres por un factor de 5 a 9, lo cual se considera altamente improbable.
¿Qué tan precisas son las mediciones de velocidad de bólidos del CNEOS posteriores a 2018?
Las mediciones de velocidad de bólidos del CNEOS posteriores a 2018 siguen un modelo de incertidumbre de baja discrepancia empíricamente calibrado con una precisión de velocidad 1σ de 0,55 km/s. Este modelo, establecido por Peña-Asensio et al. (2025), proporciona la precisión necesaria para transformar los vectores de velocidad del CNEOS en órbitas heliocéntricas fiables para la evaluación de candidatos interestelares.
La transición a este modelo de calibración más preciso en 2018 ha sido un punto de inflexión para la investigación de meteoros interestelares. Antes de este período, las discrepancias en los datos a menudo daban lugar a debates sobre la fiabilidad de las velocidades de los bólidos derivadas de satélites. Al utilizar el modelo de Peña-Asensio, Loeb y Cloete pudieron dar cuenta de incertidumbres en la ascensión recta y la declinación de 1,35° y 0,84° respectivamente, asegurando que las trayectorias hiperbólicas de estos candidatos no fueran resultado del ruido de medición.
Contexto ambiental del impacto en el Mar de Barents
El impacto de CNEOS-25 ocurrió durante un período de actividad geomagnética moderada, lo que pudo haber proporcionado un trasfondo atmosférico único para el evento. Los datos históricos de la región indican un índice Kp de 5 alrededor de ese período, con una visibilidad de auroras que se extendía por el norte de Europa y Escandinavia. Las observaciones científicas en ciudades como Tromsø, Noruega y Reikiavik, Islandia a menudo captan fenómenos atmosféricos durante tales tormentas geomagnéticas de clase G1, aunque el bólido en sí habría sido un evento transitorio distinto y de alta velocidad.
- Fecha de impacto: 12 de febrero de 2025
- Intensidad geomagnética: Moderada (G1)
- Latitud de visibilidad: 56,3°N y superior
- Regiones clave de avistamiento: Alaska, Islandia, Noruega y Suecia
¿Cuáles son las implicaciones científicas para el Proyecto Galileo y Avi Loeb?
La identificación de estos dos candidatos proporciona al Proyecto Galileo objetivos concretos para posibles expediciones de recuperación en el lecho marino en busca de fragmentos extraterrestres. Al localizar los sitios de impacto específicos en el Pacífico y el Mar de Barents, los investigadores esperan recuperar material que pueda revelar la composición química de objetos procedentes de otros sistemas estelares.
El Proyecto Galileo, encabezado por Avi Loeb en Harvard, se dedica a la búsqueda científica sistemática de pruebas de artefactos tecnológicos extraterrestres. Estos dos nuevos candidatos se unen a las filas del IM1 (CNEOS 2014-01-08) como sujetos de alta prioridad para su estudio. Los investigadores sugieren que los valores de "v-infinito" —las velocidades a las que viajaban estos objetos antes de entrar bajo la influencia gravitatoria del Sol— de 21,5 km/s y 16,9 km/s indican que se originaron en el vecindario estelar local, ofreciendo potencialmente una visión de los bloques de construcción de otros sistemas planetarios.
¿Qué sigue para la investigación interestelar?
Las direcciones futuras de esta investigación implican el monitoreo continuo de la base de datos CNEOS a medida que entren en servicio sensores satelitales más sofisticados. El equipo planea refinar la búsqueda de fragmentos interestelares aún más pequeños que podrían estar entrando en la atmósfera con frecuencias más altas de lo que se pensaba anteriormente. Además, la ubicación de CNEOS-25 en el Mar de Barents presenta un desafío logístico para su recuperación en comparación con el Pacífico tropical, pero el potencial de encontrar material interestelar prístino sigue siendo un poderoso motivador para la comunidad científica internacional.
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