Durante décadas, los científicos planetarios han planteado la hipótesis de que el paisaje volcánico de Venus oculta vastas cavernas subterráneas formadas por antiguos flujos de lava. Un equipo de investigación de la Universidad de Trento, liderado por el profesor Lorenzo Bruzzone, ha proporcionado ahora la primera prueba directa de estas estructuras subsuperficiales mediante el análisis de datos de radar históricos de la misión Magellan de la NASA. Publicado en Nature Communications el 9 de febrero de 2026, este estudio confirma la existencia de un enorme tubo de lava en la región de Nyx Mons, transformando nuestra comprensión de la evolución geológica del planeta gemelo de la Tierra.
¿Cómo descubrió la Universidad de Trento el tubo de lava en Venus?
Los investigadores de la Universidad de Trento descubrieron el tubo de lava en Venus analizando imágenes de radar de la misión Magellan de la NASA, centrándose en la región de Nyx Mons. Utilizaron técnicas de imagen innovadoras desarrolladas en el Laboratorio de Teledetección para examinar colapsos superficiales localizados, o claraboyas (skylights), que revelaron un conducto subterráneo con un diámetro de aproximadamente un kilómetro y una profundidad de vacío de al menos 375 metros.
Identificar estas características en Venus es excepcionalmente difícil debido a la atmósfera densa y opaca del planeta. Las cámaras estándar no pueden penetrar las densas nubes de ácido sulfúrico, lo que obliga a los científicos a depender de los datos del Radar de Apertura Sintética (SAR) recopilados entre 1990 y 1992. Al aplicar un procesamiento de señales avanzado a estos conjuntos de datos antiguos, el equipo pudo distinguir entre la roca volcánica sólida y los vacíos característicos de un piroducto subterráneo.
El estudio se centró en "claraboyas" específicas: áreas donde el techo de una cueva subterránea se ha colapsado debido al estrés geológico o al enfriamiento. "La identificación de una cavidad volcánica es de especial importancia, ya que nos permite validar teorías que durante muchos años solo han hipotetizado su existencia", explica Lorenzo Bruzzone, jefe del Laboratorio de Teledetección de la Universidad de Trento. Este avance metodológico permite a los científicos escudriñar bajo la corteza venusiana por primera vez.
¿Cómo se comparan los tubos de lava de Venus con los de la Tierra o la Luna?
Los tubos de lava de Venus son significativamente más grandes que los de la Tierra, con diámetros que alcanzan el kilómetro y longitudes potenciales de al menos 45 kilómetros. Estas estructuras superan las dimensiones de los tubos terrestres y marcianos y se alinean con los límites superiores de los encontrados en la Luna, probablemente debido a la presión atmosférica específica y la menor gravedad de Venus.
La formación de tales conductos masivos está impulsada por los parámetros ambientales únicos del planeta. Los factores clave que influyen en su escala incluyen:
- Menor gravedad: En relación con la Tierra, la menor gravedad permite la formación de arcos subterráneos más anchos sin colapso estructural.
- Densidad atmosférica: La densa atmósfera venusiana favorece la creación rápida de una gruesa corteza aislante sobre los flujos de lava activos, facilitando el desarrollo de tubos profundos.
- Viscosidad de la lava: La morfología de la región de Nyx Mons sugiere flujos de gran volumen que crean canales más grandes y largos que los que se observan habitualmente en otros planetas rocosos.
El modelado geológico sugiere que el tubo descubierto tiene un espesor de techo de al menos 150 metros. Esta estructura robusta ha permitido que la cavidad permanezca estable a pesar de las temperaturas y presiones extremas de la superficie que caracterizan el entorno venusiano. La presencia de múltiples fosas similares en el terreno circundante sugiere que estos conductos subsuperficiales pueden formar redes extensas a través de las llanuras volcánicas.
¿Por qué es importante el descubrimiento de un tubo de lava en Venus para futuras misiones?
El descubrimiento es importante para misiones futuras porque los tubos de lava podrían servir como refugios naturales frente a la hostil superficie del planeta y proporcionar datos críticos sobre la historia volcánica. Valida la necesidad de sistemas de radar avanzados en las próximas naves espaciales, como EnVision de la ESA y VERITAS de la NASA, diseñadas para sondear el interior del planeta y la evolución atmosférica.
La exploración futura dependerá en gran medida de instrumentación especializada para mapear estos vacíos con mayor detalle. La misión EnVision, por ejemplo, llevará una Sonda de Radar Subsuperficial (SRS). Esta herramienta será capaz de sondear varios cientos de metros bajo la superficie, detectando potencialmente conductos incluso en áreas donde no son visibles claraboyas o colapsos superficiales. Estos hallazgos guiarán a los planificadores de misiones en la selección de objetivos de alta prioridad para la observación orbital.
Además, estos tubos ofrecen una "cápsula del tiempo" de la historia venusiana. Debido a que los interiores están protegidos de la atmósfera corrosiva de la superficie, pueden preservar evidencia geoquímica del clima pasado y la actividad volcánica del planeta. Bruzzone señala que este descubrimiento representa "solo el comienzo de una larga y fascinante actividad de investigación" que redefinirá nuestra búsqueda de vulcanismo activo en Venus.
Las implicaciones para la ciencia planetaria son profundas, ya que la existencia de estos tubos sugiere que Venus puede haber sido geológicamente activo más recientemente de lo que se pensaba. Mientras los científicos se preparan para la próxima década de exploración venusiana, los hallazgos de la Universidad de Trento proporcionan una hoja de ruta para investigar las profundidades ocultas del planeta más misterioso del sistema solar. Los sensores robóticos futuros podrían algún día utilizar estos entornos estables para sobrevivir a las temperaturas superficiales de 460 grados Celsius del planeta.
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