NASA apunta a finales de enero para el simulacro crítico de carga de combustible (Wet Dress Rehearsal) de Artemis II
La NASA ha programado oficialmente el simulacro de carga de combustible (Wet Dress Rehearsal o WDR) para la misión Artemis II, que se llevará a cabo a partir del sábado 31 de enero de 2026. Este anuncio, realizado por funcionarios de la agencia el 26 de enero, marca el último hito terrestre significativo antes de que Estados Unidos envíe seres humanos de regreso a las inmediaciones de la Luna por primera vez en más de cinco décadas. La simulación de alto riesgo consiste en una cuenta regresiva de práctica exhaustiva que culmina con la carga completa de combustible del cohete Space Launch System (SLS), proporcionando una validación definitiva del hardware integrado, el software y los sistemas de apoyo terrestre necesarios para garantizar la seguridad de la tripulación de cuatro personas.
La programación de este simulacro sigue al exitoso traslado (rollout) del cohete SLS, coronado con la cápsula tripulada Orion y el Sistema de Aborto de Lanzamiento, al Complejo de Lanzamiento 39B del Kennedy Space Center el 17 de enero. Si bien la dirección de la NASA se había fijado anteriormente como objetivo una ventana "no más tarde del" 2 de febrero para el simulacro, la fecha del 31 de enero se alinea con el extremo más optimista de su cronograma interno. Sin embargo, en la jerga de las operaciones aeroespaciales, la frase "a partir de" sigue siendo una advertencia de cautela. La agencia sostiene que la fecha de lanzamiento definitiva de la misión —proyectada tentativamente para el 6 de febrero— no se finalizará hasta que los datos del WDR se analicen a fondo y el vehículo se considere listo para el vuelo.
El camino al 31 de enero: Preparando el ensamblaje del SLS y Orion
La configuración actual en el Complejo de Lanzamiento 39B representa un logro masivo multiorganizacional. La etapa central del SLS, un coloso de color naranja fabricado por Boeing, está impulsada por cuatro motores RS-25 de L3Harris Aerojet Rocketdyne. Está flanqueada por dos cohetes aceleradores de combustible sólido de cinco segmentos producidos por Northrop Grumman. Situada sobre la etapa central se encuentra la Interim Cryogenic Propulsion Stage (ICPS) de United Launch Alliance, que sirve de puente hacia la cápsula tripulada Orion construida por Lockheed Martin. Esta cápsula está integrada con el Módulo de Servicio Europeo, proporcionado por Airbus Defence and Space, y el Sistema de Aborto de Lanzamiento de Northrop Grumman. La orquestación de estos diversos componentes está gestionada por Amentum, el contratista principal de los Exploration Ground Systems.
La transición desde el Vehicle Assembly Building (VAB) a la plataforma de lanzamiento el 17 de enero fue solo el comienzo de la campaña actual. Desde su llegada a la plataforma, los técnicos han estado realizando las conexiones eléctricas finales y las comprobaciones de los sistemas. La complejidad del ensamblaje SLS/Orion exige un protocolo de pruebas riguroso porque, a diferencia de su predecesora Artemis I, esta misión conlleva la responsabilidad adicional de los sistemas de soporte vital y los controles manuales para una tripulación humana. El próximo Wet Dress Rehearsal sirve como el "ensayo general" definitivo para identificar cualquier problema técnico latente que solo se manifieste cuando el vehículo esté bajo las tensiones de la carga criogénica.
Entendiendo la metodología del Wet Dress Rehearsal
El Wet Dress Rehearsal es una operación de varios días que imita la cuenta regresiva de lanzamiento de 48 horas. La parte "húmeda" (wet) de la prueba se refiere a la carga de hidrógeno líquido (LH2) y oxígeno líquido (LOX) superfríos en los tanques del cohete. Este es un procedimiento delicado; los propulsores deben mantenerse a temperaturas muy por debajo de cero, y los sistemas terrestres deben gestionar la evaporación (boil-off) y la regulación de la presión dentro de la etapa central y el ICPS. El simulacro permite al equipo de lanzamiento practicar el cronograma sincronizado de carga de propulsores, que es una de las fases más peligrosas y técnicamente exigentes de cualquier lanzamiento.
Durante la simulación, la cuenta regresiva procede exactamente igual que el día del lanzamiento, pasando por varias paradas programadas (holds) y activaciones de sistemas. El proceso está diseñado para ejecutarse hasta la marca de T menos 10 segundos, justo antes de que los cuatro motores RS-25 se enciendan normalmente. En este punto, la simulación se detiene y el equipo practica el "aseguramiento" (safing) del vehículo. Esto implica el complejo proceso de drenar los propulsores de vuelta a las esferas de almacenamiento, un procedimiento que es posiblemente tan crítico como la propia carga, ya que garantiza que el vehículo pueda recibir mantenimiento de forma segura en caso de una cancelación del lanzamiento (scrub) en el mundo real.
Restricciones ambientales y contexto histórico
El momento elegido por la NASA para el WDR también está dictado por factores ambientales, específicamente el clima invernal de Florida. Las operaciones de lanzamiento y carga de combustible para el SLS están restringidas por umbrales de temperatura específicos para proteger la integridad de los sellos y componentes del cohete. Los ingenieros no pueden comenzar el llenado de los tanques (tanking) si la temperatura media de 24 horas es inferior a 41,4 °F (5,2 °C) en dos elevaciones críticas del cohete: 132,5 pies y 257,5 pies. Esto no es un mero obstáculo burocrático; es un protocolo de seguridad vital nacido de una experiencia difícilmente ganada. El 26 de enero, la NASA señaló que se esperaban temperaturas más bajas de lo normal en la región, lo que llevó a los técnicos a ajustar los sistemas de control ambiental para proteger el hardware.
La importancia de estas restricciones de temperatura queda subrayada por el calendario. El miércoles 28 de enero de 2026 se cumple el 40º aniversario de la tragedia del transbordador espacial Challenger. Aquel desastre fue causado por el fallo de una junta tórica (O-ring) en un cohete acelerador de combustible sólido —tecnología heredada por el SLS— debido a las temperaturas inusualmente frías en el momento del lanzamiento. Al adherirse a límites térmicos estrictos durante el simulacro de Artemis II, la NASA demuestra un compromiso continuo con las lecciones de seguridad aprendidas de su historia, asegurando que el rendimiento en clima frío de los aceleradores y sellos del SLS nunca se lleve más allá de los márgenes de seguridad verificados.
La tripulación de Artemis II y los objetivos de la misión
Mientras los equipos de tierra preparan el cohete, los cuatro astronautas que volarán en la misión ya han entrado en un periodo de cuarentena estricto de 14 días en el Johnson Space Center en Houston. La tripulación incluye a:
- Reid Wiseman (NASA): Comandante
- Victor Glover (NASA): Piloto
- Christina Koch (NASA): Especialista de misión
- Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense): Especialista de misión
Esta cuarentena es un protocolo estándar de estabilización de la salud para asegurar que la tripulación no enferme durante la misión. Aunque la tripulación se encuentra actualmente aislada, su agenda sigue siendo flexible; si el WDR revela problemas técnicos que retrasen el lanzamiento más allá de principios de febrero, los astronautas podrían salir de la cuarentena y volver a entrar en el protocolo 14 días antes de la fecha de lanzamiento revisada.
La misión en sí es un vuelo de 10 días diseñado para probar los sistemas de soporte vital de la nave espacial Orion en el espacio profundo. Después de alcanzar la órbita terrestre, la tripulación pasará aproximadamente 24 horas realizando comprobaciones de los sistemas antes de ejecutar un encendido de inyección trans-lunar. La trayectoria es una ruta de "retorno libre" que los llevará alrededor de la cara oculta de la Luna y de regreso a la Tierra utilizando la gravedad lunar. Esta trayectoria es un enfoque centrado en la seguridad; incluso si el sistema de propulsión principal de Orion fallara después del encendido inicial, las leyes de la mecánica orbital devolverían naturalmente la cápsula a la atmósfera terrestre para su amarizaje.
Cronología del lanzamiento: Lecciones de Artemis I
El camino hacia un lanzamiento exitoso de Artemis II está pavimentado con las lecciones de la misión no tripulada Artemis I en 2022. Durante aquella campaña, se requirieron múltiples Wet Dress Rehearsals a lo largo de varios meses debido a fugas de hidrógeno y fallos en los equipos de tierra. En total, transcurrieron ocho meses entre el primer traslado de Artemis I y su eventual despegue. La directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, ha señalado que muchas de estas lecciones se han incorporado a la planificación de Artemis II para agilizar las operaciones, pero la agencia sigue siendo transparente sobre la posibilidad de contratiempos.
Si el WDR del 31 de enero encuentra anomalías significativas, la NASA podría verse obligada a devolver el SLS al VAB para reparaciones. Tal movimiento retrasaría sin duda el lanzamiento hasta finales de febrero o marzo. La misión también está condicionada por las "ventanas de lanzamiento": días específicos de cada mes en los que la Tierra y la Luna están correctamente alineadas para la trayectoria de retorno libre. La NASA ha publicado una tabla de ventanas disponibles para febrero, marzo y abril, destacando que el cronograma del WDR es la pieza principal que debe encajar antes de que cualquiera de estas fechas pueda finalizarse.
Implicaciones para el futuro de la exploración lunar
La finalización con éxito del Wet Dress Rehearsal de Artemis II señalará la transición del SLS de un vehículo experimental a un transporte operativo certificado para vuelos tripulados. Esta misión es el penúltimo paso hacia Artemis III, que tiene como objetivo llevar a la primera mujer y a la primera persona de color a la superficie lunar. Al validar los sistemas de tierra y el proceso de carga de combustible pensando en una tripulación humana, la NASA no solo está probando un cohete; está perfeccionando toda la infraestructura necesaria para una presencia humana sostenida en la Luna.
A medida que se acerca la fecha del 31 de enero, los ojos de la comunidad aeroespacial internacional están puestos en el Kennedy Space Center. La misión Artemis II representa un momento crucial en la carrera espacial del siglo XXI, yendo más allá de las operaciones en órbita terrestre baja de la Estación Espacial Internacional y regresando al terreno de pruebas del espacio profundo. Para la tripulación en Houston y los ingenieros en Florida, el próximo simulacro es el último obstáculo en un viaje de una década para devolver a la humanidad a la frontera lunar.
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