«Tenga a su mejor bebé»: El nuevo mercado de la FIV

Genética
‘Have Your Best Baby’: The New IVF Market
Una campaña publicitaria en Nueva York de una empresa emergente que promete analizar embriones según su estatura, cociente intelectual y enfermedades ha reavivado el debate sobre la selección embrionaria poligénica, la ciencia que la sustenta y los vacíos éticos y normativos que pone de manifiesto.

Carteles en el metro, un paquete de 30.000 dólares y promesas de un hijo más inteligente y alto

La campaña cristaliza una nueva fase en la tecnología reproductiva: empresas que combinan la secuenciación del genoma completo, el aprendizaje automático y las llamadas puntuaciones poligénicas para indicar a los padres cuál de sus embriones de FIV tiene la mayor probabilidad predicha de ciertos resultados de salud o rasgos visibles. La oferta se sitúa entre las pruebas genéticas preimplantacionales tradicionales, que buscan trastornos monogénicos y anomalías cromosómicas, y la idea mucho más controvertida de editar el ADN de los embriones.

Qué venden las empresas y qué pueden ofrecer de forma creíble

Nucleus anuncia un programa "IVF+" —un servicio combinado que incluye la secuenciación de ambos progenitores y de hasta 20 embriones, generando puntuaciones poligénicas que clasifican a los embriones en decenas o cientos de rasgos. No es la única. Silicon Valley y otros centros neurálgicos albergan ahora varias empresas que ofrecen el cribado poligénico de embriones, desde firmas que se posicionan como herramientas de reducción de riesgos de enfermedades hasta otras que afirman explícitamente que la estatura o el rendimiento cognitivo pueden formar parte de la conversación.

En la práctica, existen límites técnicos claros. Las puntuaciones poligénicas agregan los efectos minúsculos de muchas variantes de ADN para estimar la predisposición genética de un individuo a un rasgo, pero esas estimaciones son probabilísticas y ruidosas. Para muchas afecciones médicas, la señal es débil y depende de la ascendencia, el contexto ambiental y la calidad de los estudios genéticos subyacentes. Para rasgos conductuales como la inteligencia, las mejores estimaciones actuales sugieren que cualquier aumento logrado al elegir entre un puñado de embriones se mediría en unos pocos puntos de CI como máximo —y esos puntos están lejos de ser deterministas—.

Investigadores y clínicos que estudian la genética reproductiva enfatizan dos limitaciones adicionales. En primer lugar, la mayoría de los grandes estudios genéticos se han realizado en personas de ascendencia europea; las puntuaciones construidas a partir de esos conjuntos de datos funcionan mal cuando se aplican a individuos con ascendencias diferentes. En segundo lugar, las variantes genéticas suelen tener efectos pleiotrópicos: una variante que reduce ligeramente el riesgo de un trastorno puede aumentar el riesgo de otro, lo que crea dilemas que son difíciles de predecir o de presentar con claridad a los futuros padres.

Críticas, reguladores y la política del marketing

Los anuncios en el metro provocaron una rápida reacción de investigadores en genómica y bioeticistas, quienes calificaron las afirmaciones de engañosas y el tono del marketing de irresponsable. Científicos de centros de investigación consolidados, incluido el Sanger Institute y algunos centros médicos académicos, denunciaron públicamente lo que describieron como una exageración de lo que la predicción poligénica puede ofrecer y una simplificación de las incertidumbres de la ciencia.

Los críticos utilizan palabras como "uso indebido de la ciencia" y "aceite de serpiente" para describir a las empresas que empaquetan resultados estadísticos tempranos a nivel de población en productos de consumo destinados a seleccionar embriones. Esa preocupación no es solo científica sino ética: seleccionar embriones basándose en puntuaciones probabilísticas plantea interrogantes sobre la destrucción de embriones viables, el acceso desigual a estos costosos complementos y la posibilidad de un mercado que normalice la elección de hijos mediante métricas predictivas en lugar de tratar la reproducción como un proceso abierto e incierto.

El mosaico de regulaciones complica aún más las cosas. Algunas empresas emergentes han estructurado sus condiciones de servicio para evitar operar donde se requieren licencias específicas. Al menos una firma reconoció en materiales públicos que no podía aceptar ADN de ciertas jurisdicciones debido a las normas de concesión de licencias. En muchos países, las leyes y directrices profesionales que rigen para qué se pueden utilizar las pruebas de embriones van por detrás de la tecnología, creando un vacío que las empresas y los primeros usuarios adinerados están llenando.

De dónde vienen el dinero y el impulso

La inversión es un motor principal. El capital de riesgo y adinerados inversores individuales han financiado empresas que prometen ampliar la FIV, pasando de ser un tratamiento de infertilidad a una optimización genética deliberada. Esa financiación acelera la investigación, los lanzamientos comerciales y las campañas promocionales, pero también plantea un conflicto: las firmas con incentivos para ampliar los mercados pueden minimizar los límites y exagerar la certeza de sus predicciones.

Edición genética frente a selección: dos futuros diferentes

Junto a la selección de embriones, una línea de actividad independiente busca editar el genoma de los embriones: cambiar el ADN en lugar de elegir entre embriones existentes. La edición es técnicamente más compleja, éticamente más arriesgada y, en muchas jurisdicciones, está legalmente restringida o efectivamente prohibida. No obstante, algunas empresas bien financiadas están aplicando enfoques de corrección genética en animales y planificando trabajos preclínicos que, de tener éxito y ser permitidos, acabarían trasladándose a embriones humanos.

Selección y edición no son lo mismo: la selección simplemente clasifica los embriones existentes con variación genética natural, mientras que la edición alteraría el ADN hereditario de un descendiente. Ambos plantean preguntas difíciles, pero la edición intensifica las preocupaciones sobre los efectos no deseados, la alteración de la línea germinal y el umbral moral para realizar cambios que se transmitirán a las generaciones futuras.

Qué podrían hacer a continuación los padres, los clínicos y los reguladores

Por ahora, la consecuencia inmediata es social y clínica: clínicas y empresas emergentes ofrecen opciones que muchos futuros padres encuentran atractivas porque prometen cierto control sobre el riesgo y el resultado. Para las familias con antecedentes de enfermedades monogénicas devastadoras, las pruebas genéticas y la selección ya pueden marcar una diferencia clara y medible. Para los rasgos estéticos o conductuales, la ciencia está mucho menos consolidada.

Varios caminos podrían ayudar a gestionar la transición. Las clínicas pueden restringir lo que ofrecen y exigir pruebas independientes más claras antes de traducir las estimaciones poligénicas en recomendaciones clínicas. Las sociedades profesionales pueden actualizar las directrices sobre qué rasgos es apropiado cribar y cómo deben comunicarse los resultados. Los reguladores podrían exigir estudios de validación independientes y una mejor divulgación de la incertidumbre predictiva. Y el debate público debe considerar los efectos sociales: quién tendrá acceso a estos servicios, cómo influye la selección en las nociones de responsabilidad parental y si la normalización de la elección genética corre el riesgo de revivir ideas históricas sobre la eugenesia bajo una lógica comercial moderna.

Mientras tanto, los brillantes carteles del metro y los eslóganes dramáticos no alterarán un hecho científico básico: los genomas proporcionan probabilidades, no garantías. Cómo elija la sociedad interpretar y actuar sobre esas probabilidades será la prueba —y el desafío— de los próximos años.

Fuentes

  • Sanger Institute (comentarios sobre investigación genómica)
  • Harvard Medical School / Dana‑Farber Cancer Institute (expertos académicos)
  • University of Utah (comentarios sobre genómica y ética)
  • Stanford University (investigadores de FIV y bioética)
  • medRxiv preprint (estudio de validación de la empresa sobre métodos de selección de embriones)
  • JAMA Network y literatura revisada por pares sobre anomalías cromosómicas y aborto espontáneo
Mattias Risberg

Mattias Risberg

Cologne-based science & technology reporter tracking semiconductors, space policy and data-driven investigations.

University of Cologne (Universität zu Köln) • Cologne, Germany

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Readers Questions Answered

Q ¿Qué es el cribado poligénico de embriones y qué promete el mercado?
A El cribado poligénico de embriones combina la secuenciación del genoma completo, el aprendizaje automático y la puntuación poligénica para estimar el riesgo probabilístico de un embrión ante enfermedades o rasgos visibles y clasificar los embriones en consecuencia. Los paquetes comerciales de las empresas emergentes suelen incluir la secuenciación de ambos progenitores y de hasta veinte embriones, para luego proporcionar puntuaciones de muchos rasgos, presentándolo como una forma de seleccionar la opción 'más inteligente' o saludable.
Q ¿Cuáles son los principales límites científicos e incertidumbres?
A Las puntuaciones poligénicas estiman probabilidades en lugar de certezas, y sus señales suelen ser débiles o ruidosas para muchas afecciones. El rendimiento depende de la ascendencia y el entorno, y la mayoría de las variantes estudiadas proceden de personas de ascendencia europea, lo que limita la aplicabilidad a otras poblaciones. Para rasgos como la inteligencia, cualquier ganancia entre embriones sería de solo unos pocos puntos de CI y no es determinista; la pleiotropía añade compensaciones.
Q ¿Qué preocupaciones éticas y regulatorias se destacan?
A La campaña provocó un rápido rechazo por parte de investigadores y especialistas en ética, que calificaron las afirmaciones de engañosas y la comercialización de irresponsable, advirtiendo contra la exageración de la predicción poligénica. Las preocupaciones éticas incluyen la destrucción de embriones por rasgos no esenciales, el acceso desigual a complementos costosos y la normalización de la selección mediante métricas en lugar de una reproducción abierta e incierta. Las normas regulatorias son fragmentarias; algunas empresas emergentes estructuran sus términos para eludir licencias, y las jurisdicciones limitan el uso de datos.
Q ¿Cómo podría evolucionar la gobernanza de este mercado?
A Los defensores y algunos comentaristas sugieren varios pasos: las clínicas deberían restringir sus ofertas y exigir pruebas independientes antes de aplicar estimaciones poligénicas de forma clínica; las sociedades profesionales deberían actualizar las directrices sobre qué rasgos son adecuados para el cribado y cómo se comunican los resultados; los reguladores podrían exigir estudios de validación independientes y una divulgación más clara de la incertidumbre predictiva, mientras el debate público sopesa las consecuencias sociales.
Q ¿Cómo se relaciona este mercado con la edición genética y las tendencias generales de la FIV?
A Este mercado representa una nueva fase entre el diagnóstico genético preimplantacional estándar y la edición del genoma embrionario. La selección de embriones clasifica embriones existentes con variación natural; la edición del genoma alteraría el ADN heredable. La edición es técnicamente más compleja y está restringida legalmente en muchas jurisdicciones, mientras que algunas empresas realizan ediciones preclínicas o en animales. Juntas, la selección y la edición intensifican los debates sobre los cambios en la línea germinal y los límites éticos.

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