Cómo una startup financiada por el sector tecnológico forzó el regreso del debate al primer plano
En noviembre de 2025, una investigación del Wall Street Journal reveló que una pequeña empresa de San Francisco llamada Preventive ha recaudado un respaldo sustancial para investigar la edición de embriones humanos, una línea de trabajo que está prohibida para uso clínico en los Estados Unidos. Entre los patrocinadores reportados se encuentran figuras prominentes de Silicon Valley, incluido el director ejecutivo de una importante empresa de IA y otros inversores tecnológicos de alto perfil que ven la edición de embriones como una forma de prevenir enfermedades hereditarias.
Quiénes están involucrados y qué dicen que quieren
Preventive, que se constituyó a principios de 2025, ha declarado que su objetivo es investigar si las ediciones genéticas realizadas antes del nacimiento podrían eliminar de forma segura condiciones devastadoras de un solo gen. La empresa se ha posicionado como una corporación de beneficio público y anunció una ronda de financiación multimillonaria; los fundadores y patrocinadores argumentan que el trabajo se centraría en la seguridad y en la prevención de enfermedades en lugar de aplicaciones cosméticas o de mejora. Las informaciones han identificado nombres específicos de inversores y han descrito discusiones privadas entre patrocinadores tecnológicos sobre la edición de embriones y la selección de embriones.
Por qué algunos inversores siguen presionando
Sus defensores presentan la edición de embriones como una vía extrema pero potencialmente decisiva para prevenir afecciones que hoy requieren tratamiento de por vida o trasplantes de órganos. Los proponentes señalan el rápido progreso en las terapias génicas somáticas (no hereditarias) y afirman que la tecnología podría ser capaz, con el tiempo, de realizar ediciones precisas y seguras en la etapa embrionaria, cuando un organismo consta de solo unas pocas células. Los inversores sostienen que, si se hace de forma responsable, las ediciones tempranas podrían evitar a los niños —y a las generaciones venideras— el sufrimiento acumulado de las enfermedades hereditarias.
En qué punto se encuentra la ciencia: un hito médico reciente
El contexto técnico es importante. En 2025, médicos de Estados Unidos informaron de un hito en la terapia génica personalizada: un lactante con un trastorno metabólico raro y potencialmente mortal recibió un tratamiento personalizado basado en CRISPR que corrigió una mutación dañina en sus células hepáticas y produjo una rápida mejora clínica. Ese caso implicó la edición somática de tejidos existentes y se presentó como la primera terapia CRISPR personalizada en un paciente, no como edición de la línea germinal o embrionaria, una distinción crítica porque las ediciones somáticas no se transmiten a los descendientes. El éxito subraya la rapidez con la que avanzan las tecnologías genéticas, al tiempo que nos recuerda lo diferentes que son las aplicaciones terapéuticas y reproductivas tanto en riesgo como en tratamiento regulatorio.
Riesgos técnicos que hacen que la edición de la línea germinal sea especialmente conflictiva
- Ediciones fuera de objetivo: Los sistemas CRISPR pueden alterar accidentalmente el ADN en sitios no deseados, con consecuencias impredecibles.
- Mosaicismo: La edición en etapas muy tempranas puede producir embriones formados por una mezcla de células editadas y no editadas, lo que complica los resultados.
- Pleiotropía antagónica y compensaciones desconocidas: Cambiar un gen puede alterar otros efectos beneficiosos que ese gen conlleva.
- Heredabilidad: Las ediciones de la línea germinal son permanentes en un linaje familiar; los errores pueden multiplicarse a lo largo de las generaciones.
Debido a estas incertidumbres biológicas, muchos destacados especialistas en ética y científicos afirman que la relación riesgo-beneficio actual no justifica el intento de realizar ediciones hereditarias del genoma humano en embarazos. Algunos han utilizado un lenguaje directo para describir el estado del campo, argumentando que sería irresponsable pasar a las aplicaciones clínicas hasta que la seguridad pueda ser demostrada por un cuerpo de evidencia mucho más amplio.
Regulación, búsqueda de jurisdicción de conveniencia y el mosaico global
Una de las razones por las que Preventive y proyectos similares atraen el escrutinio es regulatoria: en los EE. UU., la ley federal impide que el regulador apruebe ensayos clínicos que implanten embriones editados genéticamente. Esa barrera legal ha llevado a algunos equipos a considerar la posibilidad de investigar en países con reglas diferentes, una práctica que los críticos llaman "jurisdiction shopping" o búsqueda de la jurisdicción más favorable. El episodio de He Jiankui en 2018, cuando un investigador en China implantó ilegalmente embriones editados y fue posteriormente condenado, sigue siendo el cuento cautelar que acecha la conversación.
Presiones comerciales y el debate sobre los "bebés a la carta"
Más allá de una sola empresa, el mercado de las pruebas y la selección de embriones ha ido creciendo: las firmas venden ahora cribado embrionario poligénico y otros servicios predictivos que intentan clasificar los embriones por riesgo de enfermedad o rasgos complejos. Esos caminos comerciales se desdibujan en las mismas cuestiones sociales planteadas por la edición de embriones: ¿quién decide qué rasgos son deseables, quién paga por el acceso y qué sucede con los niños y las sociedades si las diferencias genéticas reflejan la riqueza y el poder? Los críticos advierten que un impulso privado e impulsado por los inversores podría acelerar la desigualdad social y normalizar opciones reproductivas que tienen profundas implicaciones colectivas.
Cómo responden científicos y especialistas en ética
Algunos científicos prominentes han criticado los motivos y el enfoque de inversores de renombre; otros enfatizan la necesidad de una investigación rigurosa y transparente sobre la seguridad antes de contemplar cualquier uso clínico. Muchos piden una deliberación pública, normas internacionales más estrictas y controles regulatorios robustos, no secretismo o estrategias empresariales que busquen eludir la supervisión. Al mismo tiempo, los defensores insisten en que la investigación puede llevarse a cabo de forma ética si es abierta, supervisada de cerca y orientada a prevenir enfermedades graves en lugar de mejoras estéticas.
A qué prestar atención a continuación
- ¿Publicarán Preventive y sus pares datos de seguridad preclínica y replicación independiente?
- ¿Cambiará algún país su regulación para permitir ensayos de edición de embriones, y bajo qué salvaguardas éticas?
- ¿Cómo responderán los organismos científicos internacionales, las agencias de financiación y las sociedades profesionales si se proponen ensayos privados en el extranjero?
- ¿Darán forma al acceso y a los límites el debate público y las instituciones democráticas, o definirán las fuerzas del mercado los primeros usos de la tecnología?
Ninguna de estas preguntas tiene respuestas fáciles. La combinación de un rápido progreso técnico, una profunda necesidad clínica para algunas familias y el poderoso dinero privado crea tanto oportunidades como riesgos reales. Si el objetivo es librar a los niños de enfermedades hereditarias graves, la conversación debe regirse por una ciencia transparente, una deliberación pública inclusiva y salvaguardas internacionales que eviten decisiones precipitadas e irreversibles.
Mattias Risberg es un reportero de ciencia y tecnología para Dark Matter con sede en Colonia. Tiene una maestría en Física y escribe sobre semiconductores, política espacial e investigaciones basadas en datos.
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