Primer modelo de cerebro humano totalmente sintético

Ciencia
First fully synthetic human brain model
Investigadores de la Universidad de California en Riverside han desarrollado un andamiaje de tejido cerebral sintético de dos milímetros, totalmente libre de componentes animales, que permite el funcionamiento de redes neuronales activas; un avance que podría transformar las pruebas de fármacos, reducir el uso de animales y reabrir debates éticos sobre los modelos cerebrales cultivados en laboratorio.

Andamiaje pequeño, grandes preguntas

El 11 de diciembre de 2025, un equipo de la Universidad de California, Riverside, presentó una plataforma de laboratorio denominada BIPORES: un bloque de dos milímetros de tejido sintético construido a partir de un polímero químicamente neutro que, por primera vez según los investigadores, sirve de soporte para células madre neurales humanas sin ningún componente derivado de animales. La estructura es intencionadamente porosa y bicontinua para que el oxígeno y los nutrientes puedan fluir a través de microcanales, un detalle técnico que convierte a un puñado de células neurales en una red viva capaz de formar conexiones activas. El trabajo es modesto en escala física pero de grandes implicaciones: ofrece una nueva vía, libre de animales, para modelar partes del cerebro humano en desarrollo y para probar fármacos, al tiempo que revive imágenes éticas y culturales familiares sobre lo que significa crear sistemas similares al cerebro en el laboratorio.

Materiales y método: PEG, inspiración en "bijels" y luz

El andamiaje comienza con el polietilenglicol (PEG), un polímero biológicamente inerte de uso extendido. El PEG por sí solo no presenta las señales bioquímicas que las células suelen utilizar para adherirse y organizarse. Los investigadores de la UCR superaron este obstáculo tomando prestada una geometría en lugar de una biología: modelaron el material basándose en los "bijels" (geles bicontinuos cuya arquitectura interna forma canales entrelazados pero continuos). Al hacer pasar una mezcla de agua, etanol y PEG a través de microtubos de vidrio y solidificarla con un destello de luz, el equipo fabricó hebras filamentosas con canales internos ondulados. Un sistema de impresión 3D deposita después capas de esos filamentos para construir un bloque estable en el que el oxígeno y los nutrientes pueden circular libremente.

Esa geometría bicontinua y perfundible es clave. En los tejidos reales, los vasos sanguíneos y la matriz extracelular crean rutas para el intercambio de gases y para las moléculas de señalización; en BIPORES, los canales continuos imitan esas funciones y evitan los límites de difusión que afectan a los geles sintéticos densos. El diseño proporciona a las células madre neurales un entorno tridimensional hospitalario donde pueden adherirse, proliferar y, fundamentalmente, formar conexiones activas, según informan los investigadores.

Lo que el modelo hace y lo que no

En los experimentos actuales, el andamiaje tiene dos milímetros de diámetro. Las células madre neurales sembradas en ese bloque no solo sobrevivieron, sino que mostraron signos de formación de redes y una actividad electrofisiológica coherente con el tejido cerebral temprano. Estos son los hitos que importan a los investigadores que buscan modelos que se comporten como el tejido humano para la toxicología, la biología del desarrollo y el cribado de fármacos en etapas iniciales.

Sin embargo, el trabajo no es un atajo hacia una máquina sintiente. El modelo es pequeño, carece de la citoarquitectura estratificada de una corteza y no reproduce el conjunto completo de tipos celulares, el cableado de largo alcance ni la complejidad metabólica de un cerebro vivo. En resumen: es un modelo de tejido (una pieza de material similar al cerebro, diseñada y limitada), no un órgano ni un organismo. El propio equipo hace hincapié en los usos inmediatos de la plataforma en la investigación y el desarrollo de fármacos, y en su promesa de reducir la dependencia de los andamiajes de origen animal que añaden variabilidad y costes éticos a los experimentos.

Por qué los investigadores se alejaron de los componentes animales

Durante décadas, los investigadores que construían tejidos en el laboratorio han dependido de matrices derivadas de animales (por ejemplo, colágeno o Matrigel) porque esos materiales contienen señales bioquímicas que indican a las células cómo comportarse. Los materiales de origen animal funcionan, pero introducen variabilidad, complicaciones regulatorias y problemas éticos, y pueden dificultar la traslación a terapias humanas o la aprobación de fármacos. Por lo tanto, una matriz totalmente sintética que ofrezca las mismas propiedades físicas y de transporte, siendo al mismo tiempo químicamente definida y reproducible, resulta atractiva tanto para la investigación básica como para las aplicaciones industriales.

Aplicaciones en el horizonte

Los usos a corto plazo son prácticos. Las empresas farmacéuticas y los laboratorios académicos necesitan modelos de tejido humano relevantes para las pruebas iniciales de compuestos neuroactivos, con el fin de priorizar candidatos y reducir los fracasos en la traslación de animales a personas. Una plataforma químicamente definida podría hacer que los resultados fueran más consistentes y que la revisión regulatoria fuera más sencilla.

Repercusiones éticas, legales y culturales

Incluso con las precauciones mencionadas, una pieza de tejido cerebral humano cultivada en laboratorio invita al escrutinio ético. La comunidad científica ha debatido sobre los organoides (cúmulos de células cerebrales en miniatura y autoorganizados) durante varios años, particularmente sobre dónde trazar las líneas respecto a la complejidad y el potencial de experiencia. BIPORES es diferente al ser arquitecturado en lugar de autoorganizado, y al ser intencionadamente pequeño, pero no obstante contribuye a un continuo de tecnologías que acercan los sistemas de laboratorio a aspectos de la función cerebral humana.

Esa proximidad tiene consecuencias prácticas. Los comités de ética de la investigación, las agencias de financiación y los reguladores deberán considerar si se requiere una nueva supervisión a medida que los modelos cerebrales de ingeniería se vuelven más realistas desde el punto de vista fisiológico. Las preguntas incluyen cómo evaluar el bienestar de los tejidos de origen humano, cómo regular los usos traslacionales y cómo garantizar la confianza pública; preocupaciones que van más allá del mérito técnico para situarse en la licencia social para trabajar con material neural humano.

Escalamiento, estándares y los próximos experimentos

Los desafíos técnicos son directos pero no triviales: ampliar los bloques sin crear núcleos necróticos, integrar componentes vasculares o inmunitarios donde sea necesario y demostrar la reproducibilidad entre lotes. El equipo de la UCR afirma que está trabajando tanto en el escalamiento como en la adaptación del método a otros órganos. Para los investigadores de la industria, la prueba crítica será si la plataforma reduce la variabilidad y predice los resultados en humanos mejor que las opciones existentes.

Al mismo tiempo, el campo en general avanza hacia estándares de evidencia: métricas reproducibles de madurez electrofisiológica, pruebas acordadas para la conectividad sináptica y formatos de notificación compartidos para tejidos de ingeniería. Si BIPORES y plataformas similares pueden validarse frente a criterios de valoración clínicos humanos, pasarán rápidamente de ser una curiosidad a una herramienta.

Un marco cultural

Las historias sobre cerebros cultivados en laboratorio atraen rápidamente metáforas de ciencia ficción —Blade Runner, Ex Machina—, pero ese vocabulario puede oscurecer lo que es técnicamente real y lo que es sensacionalista. El modelo presentado en la UCR es una pieza habilitadora de infraestructura de laboratorio, no un camino hacia la consciencia. Su valor reside en la arquitectura y el transporte controlables (los problemas de ingeniería resueltos) y en las aplicaciones prácticas que podrían reducir el uso de animales y mejorar la evaluación de fármacos en etapas iniciales.

La respuesta adecuada por parte de la ciencia y la política no es ni la tecnofilia ni el pánico: es una evaluación cuidadosa, una notificación transparente y el desarrollo de una gobernanza proporcionada que pueda mantener la investigación de manera responsable mientras permite que herramientas útiles hagan avanzar la medicina.

Fuentes

  • Universidad de California, Riverside (equipo de investigación de BIPORES y materiales institucionales)
  • Preprint del laboratorio de la UCR / informe de investigación (plataforma BIPORES)
  • Nature (investigación de materiales y biomateriales sobre bijels e ingeniería de tejidos)
James Lawson

James Lawson

Investigative science and tech reporter focusing on AI, space industry and quantum breakthroughs

University College London (UCL) • United Kingdom

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Readers Questions Answered

Q ¿Qué es BIPORES y qué hace?
A BiPORES es un andamio de tejido cerebral sintético de dos milímetros, totalmente libre de componentes animales, diseñado para dar soporte a células madre neurales humanas. Está fabricado a partir de un polímero químicamente neutro (PEG) con una geometría bicontinua y deliberadamente porosa que permite que el oxígeno y los nutrientes fluyan a través de microcanales, lo que posibilita que las células se adhieran, proliferen y formen conexiones neuronales activas en tres dimensiones.
Q ¿Cómo se diseña y fabrica el andamio?
A El PEG inicia el andamio, pero el equipo tomó prestada la geometría en lugar de la biología: una arquitectura bicontinua inspirada en los 'bijels' con canales entrelazados. Introducen una mezcla de agua-etanol-PEG a través de microtubos de vidrio, la solidifican con un destello de luz y utilizan un sistema de impresión 3D para depositar capas sucesivas de filamentos, produciendo un bloque estable donde el oxígeno y los nutrientes circulan libremente.
Q ¿Qué evidencia demuestra que el modelo funciona en experimentos?
A En los experimentos, el andamio de dos milímetros dio soporte a células madre neurales que sobrevivieron, formaron redes neuronales y mostraron una actividad electrofisiológica consistente con el tejido cerebral temprano. Este hito sugiere su utilidad para la toxicología, la biología del desarrollo y el cribado de fármacos en etapas iniciales, aunque el modelo sigue siendo un sustituto de tejido en lugar de un cerebro, órgano u organismo con corteza.
Q ¿Cuáles son las implicaciones más amplias, los riesgos y los próximos pasos?
A Más allá de la ciencia, el enfoque plantea cuestiones éticas, legales y culturales sobre los modelos cerebrales cultivados en laboratorio y la confianza pública. BIPORES es una estructura diseñada en lugar de autoorganizada y es deliberadamente pequeña, pero se considerará la supervisión a medida que los modelos cerebrales de ingeniería se vuelvan más realistas; los desafíos incluyen el escalado sin núcleos necróticos, la adición de componentes vasculares o inmunitarios y la demostración de la reproducibilidad para su uso industrial.

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