MAVEN guarda silencio tras un apagón rutinario
Cuando la nave espacial Mars Atmosphere and Volatile Evolution (MAVEN) de la NASA pasó por detrás del Planeta Rojo el 6 de diciembre de 2025, debería haber reaparecido y haberse comunicado con la base. Los equipos de tierra de la Deep Space Network no escucharon nada. Los controladores afirman que la telemetría hasta el 4 de diciembre parecía normal, pero un pequeño fragmento de datos de seguimiento del 6 de diciembre sugiere que la nave espacial estaba girando a una velocidad inusualmente alta al emerger, y su órbita podría ya no coincidir con las predicciones. Desde entonces, los equipos de la NASA han estado trabajando para diagnosticar y recuperar el orbitador, pero su ventana para la resolución activa de problemas se está estrechando a medida que Mars se acerca a la conjunción solar el 9 de enero de 2026.
Qué sucedió, en términos concretos
MAVEN opera en una órbita altamente elíptica con un periodo orbital de aproximadamente 3,5 a 3,6 horas, descendiendo hasta un par de cientos de kilómetros y alejándose varios miles de kilómetros. Esa órbita sitúa rutinariamente a la nave fuera de la línea de visión cuando pasa por detrás de Mars; tales intervalos son esperados y están planificados. Esta vez, sin embargo, la Deep Space Network no volvió a adquirir la telemetría esperada cuando MAVEN regresó de detrás del planeta. Los controladores informaron la semana pasada que, aunque la misión no tenía telemetría desde el 4 de diciembre, se recuperó un seguimiento parcial del 6 de diciembre y el análisis preliminar indica que la nave podría haber estado girando y quizás experimentó una perturbación en su trayectoria al reemerger.
El equipo de operaciones de la NASA ha descrito la situación como una investigación de anomalía; los ingenieros están explorando si el fallo es un error en el control de actitud, un evento de propulsión, un problema de energía o alguna combinación de estos. Un giro incontrolado complicaría la recepción de comandos y probablemente impediría que la antena de alta ganancia de la nave permaneciera apuntada a la Tierra. La agencia no ha confirmado una causa raíz y continúa trabajando en el problema, al tiempo que advierte que la conjunción solar limitará las opciones de recuperación durante varias semanas.
La misión de MAVEN y su valor científico
Lanzada en noviembre de 2013 y llegada a Marte en septiembre de 2014, MAVEN fue diseñada explícitamente para estudiar cómo Marte ha estado perdiendo su atmósfera hacia el espacio. Sus instrumentos —magnetómetros, detectores de partículas, un espectrómetro ultravioleta y espectrómetros de masas— han cartografiado cómo el viento solar y la luz solar impulsan el escape de hidrógeno, oxígeno y otras especies de la atmósfera superior. Ese trabajo sustenta nuestra comprensión de cómo Marte se transformó de un mundo más húmedo y cálido en sus primeros mil millones de años al planeta frío y de atmósfera tenue que vemos hoy.
Durante más de una década en órbita, MAVEN ha registrado el escape atmosférico a través de un ciclo solar completo, ha rastreado cómo las tormentas de polvo y el calentamiento estacional afectan las tasas de escape, y ha proporcionado observaciones ultravioletas que complementan a los telescopios espaciales y terrestres. Esos conjuntos de datos han sido cruciales para estudios recientes que combinan imágenes ultravioletas del Hubble con las mediciones in situ de MAVEN para cuantificar la pérdida de hidrógeno y deuterio, una huella isotópica de cuánta agua ha vertido Marte al espacio. Perder el acceso a nuevas mediciones de MAVEN crearía un vacío en el monitoreo a largo plazo que sería difícil de reemplazar rápidamente.
Lo que los equipos de recuperación pueden y no pueden hacer ahora
Los equipos de naves espaciales tienen un manual de estrategias estándar: si una nave deja de responder, buscan cualquier señal portadora, analizan el seguimiento parcial y los datos Doppler, intentan enviar comandos de recuperación conservadores y tratan de inducir a la nave a un modo seguro conocido para que pueda reanudarse la telemetría de alta tasa de datos. Para MAVEN, la situación se complica por dos factores. Primero, si la nave está girando, se pierde el apuntamiento preciso de la antena y la recepción de telemetría de baja potencia o de comandos de enlace ascendente se vuelve intermitente o imposible. Segundo, Marte se está acercando a la conjunción solar —una alineación donde el Sol se interpone casi directamente entre la Tierra y Marte— y los operadores de la misión suelen evitar el envío de comandos durante ese periodo porque el ruido de radio solar puede corromper las señales y las órdenes. La conjunción comenzará a asfixiar los intentos de recuperación rutinarios hasta que las comunicaciones se reanuden de forma segura después de mediados de enero.
La NASA no ha descartado retomar el contacto, e históricamente existen precedentes de naves espaciales que se recuperan tras largos intervalos de silencio. Pero los ingenieros advierten que el grado de rotación, cualquier cambio en la órbita y los daños en los subsistemas críticos determinarán si la recuperación es factible. Si se logra que MAVEN entre en un modo seguro orientado al Sol utilizando la lógica automatizada de protección contra fallos o un breve enlace ascendente exitoso, la misión podría sobrevivir; si el hardware clave de control de actitud ha fallado o si la nave ha agotado el propelente de forma inesperada, el panorama se oscurece.
Consecuencias operativas y programáticas
MAVEN no es solo un orbitador científico: es una pieza clave operativa. La flota de naves espaciales en Marte —rovers, aterrizadores y orbitadores— depende de una red de satélites de retransmisión para mover grandes paquetes de datos científicos a la Tierra de manera eficiente. Los otros orbitadores estadounidenses de la NASA, el Mars Reconnaissance Orbiter y el Mars Odyssey, son más antiguos y sus recursos son finitos; algunos materiales públicos han sugerido estimaciones divergentes sobre su vida útil restante y sus reservas de combustible. Los orbitadores europeos y otros internacionales proporcionan una capacidad de retransmisión parcial, pero las geometrías orbitales y las limitaciones en la tasa de transferencia de datos significan que ningún reemplazo individual será perfecto. Los planes para utilizar nuevos pequeños orbitadores, o para lanzar satélites de comunicaciones dedicados, se han discutido durante años, pero requieren tiempo y presupuesto para implementarse.
También hay efectos colaterales programáticos. Estaba previsto que MAVEN proporcionara observaciones contextuales y en tándem para próximas misiones y para aquellas que llegarán a finales de esta década. ESCAPADE, una constelación de orbitadores marcianos más pequeños programada para llegar alrededor de 2027, se habría beneficiado de campañas coordinadas. Si se pierde MAVEN, los investigadores perderán un conjunto de datos de larga base temporal utilizado para calibrar modelos atmosféricos, y los planificadores de misiones deberán replantear las estrategias de retransmisión para las campañas de gran ancho de banda y el apoyo al retorno de muestras en la década de 2030.
Posibles causas e incertidumbre pública
Los observadores han planteado varias causas plausibles: fallos de hardware en las ruedas de reacción o en las unidades de medición inercial, una anomalía en un propulsor o en el propelente que alteró la actitud o la órbita, trastornos por evento único debido a eventos de partículas solares, o un fallo de software que dejó a la nave en un estado incontrolado. Algunos medios han especulado sobre eyecciones de masa coronal u otros eventos meteorológicos espaciales; los equipos de la misión dicen que están considerando el clima espacial entre muchas posibilidades, pero no han señalado ninguna causa principal públicamente.
Las declaraciones públicas sobre el combustible y la vida útil restante de MAVEN difieren según las fuentes y documentos, lo que ha aumentado la confusión. La NASA y los socios del proyecto han caracterizado previamente a MAVEN como una misión con una utilidad remanente sustancial hasta la década de 2030, pero varios documentos de presupuesto y operaciones ofrecen diferentes fechas límite. Lo que importa para la recuperación no es solo cuánto propelente queda, sino si los subsistemas de control de actitud, energía y comunicaciones están intactos y si la nave puede recibir y ejecutar comandos de manera segura.
Por qué esto importa más allá de una sola nave espacial
En la práctica, la pérdida de un orbitador científico de larga vida es un golpe para la investigación en curso y para la resiliencia de las comunicaciones de los activos en superficie. Científicamente, el registro continuo de MAVEN sobre el escape atmosférico es único. Los estudios que combinan la detección remota ultravioleta del Hubble con los datos de campos y partículas in situ de MAVEN han permitido a los investigadores construir una imagen resuelta en el tiempo de cómo el hidrógeno —y el isótopo más pesado, el deuterio— escapan de Marte. Ese registro isotópico es fundamental para las estimaciones de cuánta agua tuvo una vez el planeta y para los modelos de habitabilidad planetaria y evolución climática. Un vacío persistente en esas mediciones dificultaría los esfuerzos para situar a Marte en contexto con la Tierra y Venus como planetas terrestres comparativos.
Por ahora, la situación sigue siendo fluida. Los ingenieros continuarán el trabajo de recuperación donde sea posible, pero cesarán mayoritariamente los enlaces ascendentes activos durante la conjunción solar; una vez que la geometría Sol-Marte-Tierra se despeje, las próximas semanas serán decisivas. Si MAVEN responde a la llamada, la misión podría reanudarse y seguir contribuyendo a la ciencia de Marte durante años. Si no, los científicos y los planificadores de misiones deberán acelerar los planes de contingencia para preservar la continuidad de las observaciones críticas y la infraestructura de comunicaciones en Marte.
Fuentes
- Blog de la misión MAVEN de la NASA (NASA Goddard / Equipo MAVEN)
- Laboratory for Atmospheric and Space Physics (Universidad de Colorado Boulder) — Operaciones de MAVEN
- Centro de Física Espacial de la Universidad de Boston — Estudios del Hubble + MAVEN sobre el escape de hidrógeno/deuterio (investigación de Science Advances)
- Telescopio Espacial Hubble / Space Telescope Science Institute (observaciones ultravioletas)
- Lockheed Martin (constructor de la nave espacial)
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