China lanza los satélites de prueba Shijian-29

Espacio
China Launches Shijian-29 Test Satellites
Un cohete Gran Marcha-7A puso en órbita los satélites Shijian-29A y 29B el 31 de diciembre de 2025 para probar tecnologías de detección de objetivos espaciales. La misión continúa el ritmo constante de lanzamientos de satélites experimentales de China que, según los observadores, tienen implicaciones de doble uso para la seguridad espacial.

El lanzamiento matutino desde Wenchang puso en órbita dos nuevas naves Shijian

A las 06:40 hora de Pekín del 31 de diciembre de 2025, un Long March-7A despegó del Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang en la isla de Hainan e inyectó dos satélites, Shijian-29A y Shijian-29B, en su órbita prevista. Las agencias estatales chinas informaron que la inyección fue exitosa y afirmaron que el par se utilizará para la verificación de nuevas tecnologías relacionadas con la detección de objetivos espaciales.

Detalles del lanzamiento y la misión

Los medios estatales y los canales oficiales describieron el vuelo como una misión experimental rutinaria: el cohete era un Long March-7A modificado, desarrollado dentro de la familia de lanzadores de la China Aerospace Science and Technology Corporation (CASC), y el lanzamiento fue catalogado como la misión número 623 de la serie Long March. Los funcionarios enfatizaron que el propósito de los satélites es la demostración tecnológica, en lugar del despliegue de una constelación operativa.

Contexto técnico: qué significa la "detección de objetivos espaciales"

Los informes chinos utilizan la frase "detección de objetivos espaciales" (a veces traducida como monitoreo del entorno espacial o conciencia situacional espacial) para describir sistemas que detectan, rastrean y predicen los movimientos de objetos en órbita, desde satélites activos hasta etapas de cohetes fuera de servicio y fragmentos de desechos. En la práctica, esa capacidad agrupa sensores, algoritmos de seguimiento y procesamiento a bordo que pueden mantener una imagen del espacio cercano a la Tierra. La designación Shijian denota tradicionalmente pruebas experimentales de hardware y software, por lo que el objetivo inmediato es validar sensores y algoritmos en lugar de desplegar una nueva red de sensores operativa.

Las pruebas de detección de objetivos espaciales pueden ir desde el seguimiento óptico o por radio pasivo hasta la detección por radar activo o la demostración de software de guía. Los relatos públicos chinos no especifican qué instrumentos o bandas de ondas transportan el Shijian-29A/B; en su lugar, presentan la misión como un ejercicio de verificación, el lenguaje familiar utilizado en muchos vuelos anteriores de Shijian y Shiyan. Esa ambigüedad es habitual en los anuncios de satélites experimentales chinos, que nombran a los desarrolladores y lanzadores pero a menudo omiten los detalles técnicos a nivel de carga útil.

Historia y patrones del programa

La familia Shijian se remonta a décadas atrás y ha sido durante mucho tiempo la etiqueta habitual de China para las misiones de práctica y demostración. En los últimos años se ha visto un ritmo constante de tales satélites experimentales, incluidas naves de la serie Shiyan y otros lanzamientos con designación Shijian que han probado propulsión, operaciones de encuentro y proximidad, y nuevos sensores. Los rastreadores y analistas independientes señalan que la convención de nomenclatura Shijian/Shiyan cubre una amplia gama de ensayos tecnológicos, y las series frecuentemente se solapan en tipos de órbita y objetivos.

Los observadores que siguen los lanzamientos a lo largo de 2025 señalaron un grupo de misiones experimentales a principios de año —bancos de pruebas heliosíncronos y de órbita terrestre baja, un Shijian geoestacionario y despliegues de microsatélites— que, en conjunto, construyeron una imagen operativa de cómo China itera el hardware y el software en órbita. El lanzamiento del Shijian-29A/B cierra el año calendario para esa línea de desarrollo, según los rastreadores de la industria.

Preocupaciones por el uso dual y contexto estratégico

Si bien las fuentes chinas presentan la misión en términos técnicos, los analistas militares y espaciales occidentales han destacado durante años los riesgos de uso dual en torno a satélites experimentales similares. Analistas de Washington y oficiales militares han advertido públicamente que los satélites capaces de maniobras inusualmente ágiles, aproximaciones cercanas o detección avanzada pueden ser reutilizados para funciones ofensivas o contraespaciales; por ejemplo, siguiendo, inspeccionando, interfiriendo o incluso interfiriendo físicamente con otras naves espaciales. Esas preocupaciones han surgido tras avistamientos anteriores de satélites chinos ejecutando complejos movimientos coordinados en órbita.

Ese debate —si una nave espacial utilizada para la "conciencia situacional espacial" también puede ser un instrumento en un arsenal militar más amplio— no es nuevo. Los estados con capacidad espacial describen habitualmente tales capacidades como defensivas: ayudan a los operadores a evitar colisiones, planificar maniobras seguras y rastrear desechos. Pero los mismos componentes básicos de detección, propulsión y guía pueden permitir operaciones de proximidad cercana que aumentan las tensiones si se realizan cerca de activos críticos de otra nación sin coordinación previa. La serie Shijian ha sido citada a veces en este debate porque su naturaleza experimental hace que la intención sea más difícil de analizar para los observadores externos.

Transparencia, normas y el riesgo de error de cálculo

La actividad espacial combina cada vez más objetivos civiles, comerciales y militares, y ese solapamiento es una de las razones por las que se han multiplicado los llamamientos a reglas de juego más claras en órbita. Las discusiones internacionales —en las Naciones Unidas y entre gobiernos con intereses espaciales similares— han presionado por normas como las notificaciones previas al lanzamiento, canales de resolución de conflictos y mejores prácticas para aproximaciones cercanas. Sin embargo, el ritmo de iteración tecnológica y el uso de vehículos experimentales que pueden no estar completamente descritos en los comunicados públicos dificultan que los observadores externos distingan en tiempo real las pruebas benignas del comportamiento de escalada. Los analistas dicen que esta ambigüedad es un riesgo estructural para la rivalidad de las grandes potencias en el espacio.

Por ahora, los Shijian-29A/B parecen ser parte de un patrón chino de larga data: lanzamientos experimentales regulares que avanzan en las capacidades de detección y maniobra al tiempo que ofrecen una divulgación técnica pública limitada. Ese enfoque acelera el aprendizaje, pero también mantiene la incertidumbre estratégica que alimenta la fricción diplomática.

Qué observar a continuación

Los indicadores a corto plazo que se deben monitorear incluyen cualquier actualización de telemetría o seguimiento de las redes de seguimiento de espacio abierto, declaraciones de las agencias espaciales de China sobre cargas útiles o fases de misión específicas, y cualquier maniobra inusual de los nuevos satélites una vez que comiencen las pruebas en órbita. Los socios internacionales y los rastreadores privados probablemente vigilarán el comportamiento en órbita, como el mantenimiento de posición, los escenarios de encuentro o el movimiento coordinado que podría indicar el ejercicio de sistemas avanzados de guía o con capacidad de proximidad. Si los Shijian-29A/B permanecen en órbitas rutinarias y relativamente estables mientras operan sensores, lo más probable es que aporten conocimientos incrementales al conjunto de herramientas de conciencia situacional de China. Si realizan aproximaciones cercanas a otros objetos, el resultado será un renovado escrutinio y preguntas sobre la intención.

En paralelo, los desarrollos domésticos en la industria de lanzamientos de China —incluyendo un ritmo de lanzamiento más rápido y cohetes de clase media mejorados como el Long March-7A— sustentan una estrategia de pruebas frecuentes e iteración modular. Para la seguridad espacial global, ese patrón plantea tanto oportunidades técnicas para la concienciación y coordinación sobre desechos, como desafíos diplomáticos en torno a la transparencia y la creación de confianza.

Nota final

La misión Shijian-29A/B es un recordatorio de que gran parte de la actividad espacial moderna se sitúa en la intersección de la experimentación de ingeniería y la geopolítica. Una prueba tecnológica corta y exitosa puede verse muy diferente dependiendo de quién la observe: los ingenieros ven datos, los desarrolladores ven un sensor validado y los estrategas ven capacidad. Cómo elijan las naciones explicar, coordinar y limitar esas actividades ayudará a determinar si los cielos sobre la Tierra se vuelven más seguros o más disputados en los años venideros.

Fuentes

  • Materiales de prensa de la China Aerospace Science and Technology Corporation (CASC)
  • Declaraciones de la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) / Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang
  • Academia de Tecnología de Vuelo Espacial de Shanghái y Academia de Innovación para Microsatélites (Academia China de Ciencias)
James Lawson

James Lawson

Investigative science and tech reporter focusing on AI, space industry and quantum breakthroughs

University College London (UCL) • United Kingdom

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Readers Questions Answered

Q ¿Qué se lanzó y cuál es su propósito declarado?
A El 31 de diciembre de 2025, un Gran Marcha-7A lanzó los satélites Shijian-29A y Shijian-29B desde Wenchang, inyectándolos en su órbita prevista. Las agencias estatales chinas describieron la misión como una demostración tecnológica para la detección de objetivos espaciales, una prueba de nuevas tecnologías y no el despliegue de una constelación operativa de satélites.
Q ¿Cuándo y dónde ocurrió el lanzamiento, y qué dijeron los funcionarios al respecto?
A El lanzamiento ocurrió a las 06:40, hora de Pekín, el 31 de diciembre de 2025, desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang en la isla de Hainan, situando a los Shijian-29A/B en su órbita prevista. Los funcionarios catalogaron el vuelo como la misión número 623 de la serie Gran Marcha y enmarcaron el objetivo como una demostración tecnológica en lugar de un despliegue inmediato de una constelación.
Q ¿Cómo se define la detección de objetivos espaciales en el artículo?
A La detección de objetivos espaciales se refiere a sistemas que detectan, rastrean y predicen los movimientos de objetos en órbita, combinando sensores, algoritmos de seguimiento y procesamiento a bordo para mantener una imagen del espacio cercano a la Tierra. La misión se describe como un ejercicio de verificación para validar sensores y algoritmos en lugar de implementar una red de sensores operativa.
Q ¿Qué significa la designación Shijian y cómo encaja esta misión en el patrón habitual?
A La designación Shijian denota tradicionalmente pruebas experimentales de hardware y software, con el objetivo inmediato de validar sensores y algoritmos. Los Shijian-29A/B encajan en un patrón chino de larga data de lanzamientos experimentales regulares que avanzan en las capacidades de detección y maniobra, al tiempo que ofrecen una divulgación técnica pública limitada.
Q ¿Qué preocupaciones sobre el doble uso y qué normas se discuten en relación con esta misión?
A Analistas occidentales han advertido que los satélites capaces de realizar maniobras ágiles o con detección avanzada pueden ser reutilizados para funciones ofensivas o contraespaciales, como el seguimiento, la inspección, la interferencia o el bloqueo de otras naves espaciales. El artículo señala las peticiones de establecer normas como notificaciones previas al lanzamiento, canales de resolución de conflictos y mejores prácticas para aproximaciones cercanas, en medio de la continua ambigüedad sobre las intenciones.

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