¿Por qué es importante el impulso «no gravitatorio» de 3I/ATLAS?

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Why 3I/ATLAS's 'Non‑Gravitational' Kick Matters
Los astrónomos afirman que el cometa interestelar 3I/ATLAS experimentó una pequeña aceleración que la gravedad por sí sola no puede explicar. Explicamos el significado de las mediciones, cómo los chorros de gas pueden propulsar a un cometa y qué analizarán las próximas observaciones.

Cuando el visitante interestelar pasó junto al Sol

El 29 de octubre de 2025, el objeto interestelar conocido como 3I/ATLAS alcanzó su punto más cercano al Sol. Telescopios y naves espaciales de todo el mundo lo habían estado siguiendo durante meses; cuando reapareció tras el Sol, surgió una sutil sorpresa en la astrometría. Las observaciones reportadas cerca del perihelio mostraron que el objeto se encontraba a unos pocos segundos de arco de su trayectoria puramente gravitatoria prevista. Los equipos que modelaron las posiciones concluyeron que el cometa había experimentado una pequeña aceleración adicional que la gravedad por sí sola no podía producir.

Cómo los chorros de los cometas producen un retroceso

Ese pequeño impulso tiene un origen físico sencillo en los cometas ordinarios. El núcleo de un cometa es un fragmento concentrado e irregular de roca y hielos. Cuando el aumento de la luz solar calienta la superficie cerca del perihelio, los hielos se subliman y el gas que escapa arrastra polvo consigo en forma de chorros estrechos. Cada kilogramo de gas que abandona el núcleo se lleva consigo un momento; por la conservación del momento, el núcleo recibe un empuje igual y opuesto. Matemáticamente, esto se representa mediante M·a = (dM/dt)·v, donde M es la masa del núcleo, a la aceleración observada, dM/dt la tasa de pérdida de masa y v la velocidad a la que el gas abandona la superficie.

Lo que las mediciones implican sobre la masa y la pérdida

Varios equipos ya han intentado convertir la aceleración medida en una descripción física de 3I/ATLAS. Un artículo corto reciente utilizó la astrometría disponible para estimar una aceleración y, con suposiciones plausibles sobre las velocidades de eyección de gas, derivó una masa y un tamaño para el núcleo: un núcleo compacto de quizás unos pocos cientos de metros de diámetro y una masa total de decenas de millones de toneladas. Ese cálculo es sensible a la velocidad de eyección supuesta y a la fracción de la superficie que está desgasificando activamente; si se cambian esos datos, la masa inferida varía rápidamente.

Otros investigadores, incluidos analistas que utilizan datos del Webb y de otras naves espaciales, han reportado tasas de pérdida de masa mucho mayores (cientos de kilogramos por segundo en algunos momentos). Si esa mayor pérdida de masa persistiera cerca del perihelio, se requeriría un núcleo original mucho más grande —en varios órdenes de magnitud— para evitar ser completamente ablacionado. Por el contrario, si el núcleo fuera relativamente pequeño, perder incluso un pequeño porcentaje de su masa en un intervalo corto podría explicar una aceleración observada como un retroceso debido a una desgasificación vigorosa.

En resumen: los datos son consistentes con un cometa que desprende material a una tasa lo suficientemente alta como para desviar de forma mensurable su trayectoria, pero la respuesta cuantitativa (masa exacta, fracción exacta perdida) es incierta porque las cifras clave —dM/dt y v— solo se conocen de forma aproximada.

Por qué algunos científicos mantienen una visión más amplia y cautelosa

La desgasificación de los cometas es la explicación canónica y bien comprendida, y se ajusta al comportamiento registrado en muchos cometas del sistema solar. La NASA y otros grupos de agencias han subrayado que el modelo físico más simple —chorros y sublimación— es suficiente para explicar el término no gravitatorio. Esa es la interpretación predominante.

Aun así, una minoría de investigadores sostiene que la anomalía merece un mayor escrutinio. El primer visitante interestelar conocido, 1I/ʻOumuamua, mostró una pequeña aceleración no gravitatoria sin la coma evidente o la nube de gas que suele acompañar a la desgasificación, lo que desató un largo debate sobre alternativas. Para 3I/ATLAS, algunos científicos señalan características inusuales —abrillantamiento rápido, cambios de color, morfología compleja de la cola— y afirman que estas merecen un seguimiento cuidadoso. Estas voces no suelen asegurar certezas sobre causas exóticas; abogan por una observación urgente y exhaustiva porque en los datos anómalos es donde se descubren nuevas físicas o nuevos procesos astrofísicos.

Cómo la comunidad pondrá a prueba la explicación

La buena noticia es que las pruebas más decisivas ya están planificadas. Entre finales de noviembre de 2025 y enero de 2026, la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) y un conjunto de campañas coordinadas observarán intensamente a 3I/ATLAS con observatorios terrestres, ALMA, los telescopios espaciales Hubble y Webb, e instrumentos en misiones como JUICE de la ESA y varios orbitadores de Marte que registraron imágenes previas. Si la aceleración no gravitatoria en el perihelio fue causada por una desgasificación masiva, los telescopios deberían detectar una coma sustancial y una columna de gas y polvo rodeando el núcleo, que posiblemente transporte miles de millones de toneladas de material en total. La espectroscopía también revelará qué moléculas están presentes (agua, CO, metanol, cianuro de hidrógeno, etc.), lo que ayudará a identificar los procesos físicos en juego.

Por qué esto importa más allá de un solo cometa

3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar confirmado que se observa en nuestro sistema. Cada uno es un mensajero de otro sistema estelar y porta información única sobre la formación planetaria, la química de volátiles y los procesos dinámicos de eyección en otros sistemas planetarios. Contabilizar con precisión su masa, composición y los mecanismos de pérdida de masa permitirá refinar las estimaciones sobre cuán comunes son estos visitantes interestelares y qué pueden decirnos sobre el inventario de cuerpos helados de la galaxia.

En un sentido más amplio, este episodio es también un recordatorio de cómo procede la astronomía observacional: se mide una desviación inesperada, la física simple ofrece una explicación plausible y luego una campaña mundial de observaciones pone a prueba esa hipótesis. Esa secuencia es la forma en que la astrofísica ordinaria se convierte a veces en un descubrimiento extraordinario.

Por ahora, la explicación más sencilla sigue siendo los chorros de desgasificación, un mecanismo físico y bien documentado que puede desviar, y de hecho desvía, a los cometas de sus trayectorias puramente gravitatorias. Pero la comunidad estará atenta: el próximo conjunto de datos multiespectrales y multiinstrumentales es el experimento, y el cielo dará la respuesta.

Fuentes

  • Research Notes of the American Astronomical Society (artículo sobre la aceleración no gravitatoria de 3I/ATLAS)
  • ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), observaciones e informes técnicos
  • NOIRLab / Imágenes de Gemini y materiales de prensa de NOIRLab
  • Efemérides de la NASA / JPL y datos de misiones (JPL Horizons, imágenes de misiones)
  • Equipos de misiones de la ESA (JUICE, ExoMars Trace Gas Orbiter) y resúmenes de observación de la ESA
  • Preprints de arXiv y estudios de trayectoria/origen utilizando datos de Gaia
  • Materiales de planificación de la campaña de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN)
James Lawson

James Lawson

Investigative science and tech reporter focusing on AI, space industry and quantum breakthroughs

University College London (UCL) • United Kingdom

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Readers Questions Answered

Q ¿Qué explica la aceleración no gravitacional observada en 3I/ATLAS?
A La explicación predominante es que los chorros de gas que se subliman del núcleo cerca del perihelio transportan polvo, y el momento del gas que escapa empuja al núcleo en la dirección opuesta. El retroceso sigue la fórmula M·a = (dM/dt)·v, y las observaciones coinciden ampliamente con una pérdida de masa que causa una aceleración medible, aunque no se conocen con precisión ni el dM/dt exacto ni la velocidad v del gas.
Q ¿Cómo producen los chorros el retroceso que afecta la trayectoria?
A A medida que los hielos superficiales se subliman bajo el calentamiento solar cerca del perihelio, el gas escapa en chorros estrechos que transportan polvo. Por la conservación del momento, el gas que sale imparte un empuje opuesto al núcleo, produciendo una aceleración pequeña pero medible que puede modificar la trayectoria dependiendo de la tasa de pérdida de masa y la velocidad del flujo de salida.
Q ¿Cuáles son las estimaciones e incertidumbres actuales para la masa del núcleo y la pérdida de masa de 3I/ATLAS?
A Algunos análisis infieren un núcleo de tal vez unos pocos cientos de metros de diámetro con una masa total de decenas de millones de toneladas, asumiendo velocidades de gas plausibles. Otros indican tasas de pérdida de masa mucho más altas y, si tal pérdida persistiera cerca del perihelio, se requeriría un núcleo original más grande para evitar la ablación. La masa exacta y la fracción perdida siguen siendo inciertas porque dM/dt y v son solo aproximados.
Q ¿Cómo probarán los científicos la explicación de la desgasificación para 3I/ATLAS?
A Desde finales de 2025 hasta principios de 2026, campañas coordinadas lideradas por la IAWN, observatorios terrestres, ALMA, Hubble, Webb y equipos de misiones de JUICE y orbitadores de Marte observarán 3I/ATLAS. Si la desgasificación impulsó la aceleración, debería detectarse una coma sustancial y un penacho de gas/polvo, y la espectroscopia identificará las moléculas, ayudando a confirmar los procesos físicos en juego.

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