Descubrimiento y datos
La detección se basa en más de dos décadas de observaciones del Habitable Zone Planet Finder (HPF), un espectrógrafo de infrarrojo cercano de alta precisión. Los científicos atribuyeron una señal periódica de velocidad radial —un sutil bamboleo estelar causado por un objeto en órbita— a un planeta en el sistema. El apoyo al proyecto incluyó financiación de la National Science Foundation de EE. UU., la NASA y la Heising-Simons Foundation.
Características del planeta
Se estima que GJ 251 c tiene aproximadamente cuatro veces el tamaño de la Tierra y se encuentra dentro de la zona habitable de su estrella, la región donde podría existir agua líquida en la superficie de un planeta dadas las condiciones atmosféricas adecuadas. Su relativa cercanía a la Tierra mejora las perspectivas de detección directa y caracterización de seguimiento.
Método de detección y perspectivas de observación
Medir directamente la luz del planeta permitiría estudiar su composición atmosférica y buscar firmas químicas que podrían indicar actividad biológica. Los científicos advierten que identificar una verdadera biofirma requiere una detección atmosférica inequívoca y una interpretación cuidadosa: por ejemplo, la presencia simultánea de oxígeno y metano es una biofirma en la Tierra, pero su importancia en otro mundo depende del contexto atmosférico y geoquímico más amplio del planeta.
Próximos pasos y limitaciones
Las instalaciones actuales aún no pueden detectar o caracterizar de forma inequívoca la atmósfera de un candidato rocoso en la zona habitable como GJ 251 c. El equipo de investigación afirma que se necesitan telescopios de próxima generación y una inversión continua de la comunidad para obtener imágenes directas del planeta, determinar si tiene atmósfera y buscar posibles biofirmas.
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