Investigadores que utilizan el Telescopio Espacial James Webb (JWST) han identificado múltiples moléculas orgánicas de gran tamaño congeladas en el hielo alrededor de una joven protoestrella en la Gran Nube de Magallanes (LMC), a unos 160.000 años luz de la Tierra. Las observaciones se obtuvieron con el Instrumento de Infrarrojo Medio (MIRI) del JWST.
Qué se detectó
El equipo informa de firmas espectrales de cinco moléculas orgánicas complejas (COMs) dentro de granos de hielo que rodean a la protoestrella conocida como ST6. Las especies detectadas incluyen:
- metanol
- etanol
- formiato de metilo
- acetaldehído
- ácido acético
Según el estudio, el ácido acético no había sido identificado de forma concluyente en el espacio antes de este resultado. Las detecciones de etanol, formiato de metilo y acetaldehído en hielo representan las primeras identificaciones de este tipo en estado sólido fuera de la Vía Láctea. Los datos también muestran una característica espectral consistente con el glicolaldehído, pero esa identificación sigue siendo tentativa a la espera de un análisis posterior.
Contexto científico
La investigadora principal Marta Sewilo enfatizó que la sensibilidad y la resolución angular del JWST hicieron posible las detecciones; antes del JWST, el metanol era el único compuesto orgánico complejo detectado de forma concluyente en hielos protoestelares incluso dentro de nuestra propia galaxia.
Implicaciones y limitaciones
El equipo advirtió que los hallazgos no constituyen evidencia de vida más allá de la Tierra. Más bien, muestran que las moléculas orgánicas consideradas precursoras o "bloques de construcción" de la química biológica pueden formarse y sobrevivir en los entornos gélidos alrededor de las estrellas en formación y pueden incorporarse a los planetas emergentes.
Próximos pasos
Los investigadores planean ampliar el estudio a protoestrellas adicionales en la Gran Nube de Magallanes y a objetivos en la Pequeña Nube de Magallanes para construir muestras más grandes. Actualmente, el resultado de la LMC se basa en una única fuente, y solo existen unas pocas detecciones de compuestos orgánicos complejos en hielos protoestelares dentro de la Vía Láctea, por lo que se necesita un conjunto de datos más amplio para evaluar las variaciones en la abundancia de COMs entre galaxias.
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