China ha probado con éxito una red de satélites capaz de ejecutar modelos complejos de IA directamente en órbita, lo que supone un salto significativo para la Constelación de Computación Three-Body. Desarrollado por Zhejiang Lab en colaboración con socios internacionales, este enjambre experimental demuestra el potencial de la computación de borde orbital (orbital edge computing) para procesar vastas cantidades de datos en el espacio, superando el cuello de botella de los relevos tradicionales de las estaciones terrestres. El 16 de febrero de 2026, los investigadores confirmaron que la red ha desplegado con éxito 10 modelos de inteligencia artificial, validando una nueva arquitectura para el procesamiento descentralizado basado en el espacio.
La Constelación de Computación Three-Body representa un cambio estratégico de la simple recopilación de datos a la inteligencia activa en órbita. Tradicionalmente, los satélites actúan como "espejos", capturando datos sin procesar y enviándolos a la Tierra para su análisis, lo que crea una latencia significativa y sobrecarga el ancho de banda de comunicación. Al integrar hardware de computación de alto rendimiento en los propios satélites, Zhejiang Lab pretende crear una "computadora en el cielo" que pueda interpretar datos en tiempo real, ofreciendo información procesable directamente a los usuarios en tierra o en el espacio profundo.
¿Qué modelos de IA se ejecutan en los satélites orbitales de China?
La Constelación de Computación Three-Body de China opera actualmente 10 modelos de inteligencia artificial en órbita, incluidos dos sistemas masivos de 8.000 millones de parámetros para teledetección y análisis astronómico. Estos modelos permiten la identificación autónoma de características y la clasificación en tiempo real de eventos cósmicos, reduciendo drásticamente el volumen de datos que deben transmitirse de vuelta a las estaciones terrestres para su procesamiento.
La sofisticación técnica de estos modelos no tiene precedentes para el hardware orbital. Específicamente, el modelo de teledetección de 8.000 millones de parámetros ya demostró su eficacia durante una misión en noviembre de 2025. Realizó un relevamiento de infraestructura sobre 189 kilómetros cuadrados en el noroeste de China, identificando con éxito puentes y estadios a pesar de la densa capa de nieve. Simultáneamente, se está utilizando un modelo astronómico de dominio temporal para analizar fenómenos cósmicos. Los aspectos más destacados del despliegue actual de IA incluyen:
- 99 por ciento de precisión en la clasificación de brotes de rayos gamma en tiempo real.
- Detección autónoma de características geoespaciales bajo condiciones climáticas adversas.
- Compresión de datos en tiempo real mediante el filtrado de imágenes irrelevantes antes de la transmisión.
- Computación distribuida en órbita que divide tareas complejas entre múltiples nodos satelitales.
¿Cómo funciona la red intersatelital en la Constelación de Computación Three-Body?
La interconexión de satélites dentro de la constelación funciona a través de un sistema de enlace cruzado distribuido que permite que múltiples naves compartan datos y tareas de procesamiento simultáneamente. Al utilizar enlaces de comunicación de alta velocidad, el enjambre crea una red de computación orbital funcional que encamina la información entre unidades para optimizar las cargas de trabajo computacionales y eludir las latencias de los relevos terrestres tradicionales mediante el uso compartido de recursos en órbita.
Las pruebas realizadas durante los últimos nueve meses han verificado que seis naves espaciales de la flota pueden mantener enlaces intersatelitales estables para funcionar como una unidad de procesamiento singular. Esta "inteligencia de enjambre" permite a los satélites transferir paquetes de datos de forma fluida, garantizando que si un satélite está saturado o fuera de alcance, otro pueda hacerse cargo de la carga computacional. Los controladores de misión en Zhejiang Lab han utilizado estos enlaces cruzados para demostrar la computación distribuida, donde una sola tarea de IA de gran tamaño se divide y es resuelta por varios satélites trabajando en conjunto. Esta capacidad es esencial para gestionar los enormes conjuntos de datos generados por los modernos sensores hiperespectrales y de rayos X.
¿Qué potencia de cálculo proporcionará la Constelación de Computación Three-Body completa?
Una vez desplegada por completo con más de 1.000 satélites, se proyecta que la Constelación de Computación Three-Body alcance un rendimiento agregado de 100 trillones de operaciones por segundo. Este escalado masivo desde el programa piloto inicial de 12 satélites tiene como objetivo establecer una supercomputadora orbital descentralizada capaz de procesar datos de forma casi instantánea para usuarios finales globales y misiones complejas de exploración del espacio profundo.
La hoja de ruta de la constelación implica una rápida expansión tras el éxito de los primeros 12 satélites lanzados en mayo de 2025. Según Li Chao, investigador principal de Zhejiang Lab, el objetivo final es proporcionar una estructura de computación ubicua en la órbita terrestre baja (LEO). Con 100 trillones de operaciones por segundo —equivalente a las supercomputadoras terrestres más potentes del mundo—, la red apoyará la gestión de ciudades inteligentes, el monitoreo ambiental y la navegación autónoma para otras naves espaciales. Este nivel de rendimiento garantiza que los datos espaciales dejen de ser un producto de "almacenamiento y reenvío" para convertirse en un servicio en tiempo real para la infraestructura global.
Implicaciones para la ciencia espacial y las comunicaciones
La transición a la computación de borde orbital rompe eficazmente el "cuello de botella del enlace descendente" que ha limitado la utilidad de los satélites durante décadas. Al procesar los datos en la fuente, la Constelación de Computación Three-Body minimiza la necesidad de enlaces de radiofrecuencia o láser de alto ancho de banda hacia la tierra. Esto es particularmente vital para la astrofísica; por ejemplo, dos satélites equipados con detectores de polarización de rayos X cósmicos pueden ahora identificar e informar sobre brotes de rayos gamma instantáneamente, permitiendo que los telescopios terrestres giren y observen los eventos antes de que se desvanezcan. Esta capacidad en tiempo real podría conducir a avances en nuestra comprensión de los eventos transitorios de alta energía en el universo.
Además, la naturaleza descentralizada de este enjambre de IA proporciona un nivel de resiliencia del que carecen los satélites monolíticos tradicionales. Si una sola unidad falla o es dañada por basura espacial, los protocolos de red permiten que el resto de la flota redirija los datos y redistribuya la carga de trabajo de procesamiento de IA. Se espera que esta arquitectura sirva como modelo para futuros marcos del Internet de las Cosas (IoT) en el espacio, permitiendo que millones de dispositivos se conecten a través de una red troncal orbital inteligente de alta velocidad.
Direcciones futuras: escalando el enjambre orbital
De cara al futuro, Zhejiang Lab planea acelerar el cronograma de lanzamientos para alcanzar la meta de 1.000 satélites en los próximos años. Las futuras iteraciones del hardware probablemente incorporarán modelos de IA aún más grandes y sistemas de comunicación láser intersatelital más robustos para aumentar el flujo de datos. El éxito de los actuales modelos de 8.000 millones de parámetros sugiere que los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) y la IA generativa especializada podrían eventualmente alojarse en órbita para ayudar en la planificación autónoma de misiones lunares o marcianas. A medida que la Constelación de Computación Three-Body crezca, redefinirá la relación entre los centros de datos terrestres y los activos orbitales, marcando el comienzo de una era en la que las computaciones más críticas ocurrirán a kilómetros sobre la superficie de la Tierra.
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