3I/ATLAS no es una sonda alienígena

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3I/ATLAS Is Not an Alien Probe
El cometa 3I/ATLAS —el tercer objeto interestelar confirmado en visitar nuestro sistema solar— ha sido analizado por importantes instalaciones ópticas y de radio; los científicos no reportan indicios de transmisiones artificiales y afirman que el objeto se comporta como un cometa.

Cuando la tenue mancha conocida como 3I/ATLAS atravesó el sistema solar interior el año pasado, desató una inusual mezcla de ciencia seria y especulaciones que acapararon los titulares. Telescopios desde Chile hasta telescopios espaciales y la antena de radio de Green Bank se centraron en el visitante cuando alcanzó el perihelio el 30 de octubre de 2025 y tuvo su mayor acercamiento a la Tierra el 19 de diciembre de 2025. Tras meses de observaciones coordinadas y una búsqueda específica de tecnofirmas realizada el 18 de diciembre de 2025, los equipos informan que 3I/ATLAS muestra las características de un cometa ordinario de otra estrella: interesante, antiguo y natural, pero no una nave espacial alienígena.

Observaciones polifacéticas en todo el sistema solar

A la escucha de tecnofirmas: el barrido de radio

Debido a que 3I/ATLAS es solo el tercer objeto interestelar que los astrónomos han observado —después de 1I/’Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019—, presentó una oportunidad poco común para poner a prueba una idea provocadora: ¿podrían algunos objetos interestelares ser sondas con un propósito, que emiten señales de radio de banda estrecha u otras tecnofirmas? La iniciativa Breakthrough Listen y equipos aliados utilizaron el Robert C. Byrd Green Bank Telescope de 100 metros para buscar precisamente esas señales en el rango de 1 a 12 GHz el 18 de diciembre de 2025, aproximadamente un día antes del máximo acercamiento del cometa a la Tierra. Esas observaciones alcanzaron una sensibilidad equivalente a la detección de transmisores isotrópicos al nivel de ~0,1 vatios, el orden de magnitud aproximado de un teléfono móvil si estuviera transmitiendo de forma isotrópica a esa distancia.

Los escaneos sin procesar produjeron cientos de miles de impactos candidatos antes de que los filtros de procesamiento y las pruebas de localización redujeran el conjunto a nueve eventos que merecían una inspección humana. Cada uno de esos eventos candidatos fue finalmente rastreado hasta interferencias de radiofrecuencia terrestres o apareció en escaneos fuera del objetivo; ninguno mostró el desplazamiento Doppler consistente o el comportamiento localizado en el cielo que se espera de un transmisor fijado a un objeto interestelar. El resultado formal reportado en el arXiv y en los avisos adjuntos es una no detección: no se encontró ninguna tecnofirma de banda estrecha creíble procedente de 3I/ATLAS dentro de las frecuencias y el tiempo observados. Ese hallazgo negativo es importante porque establece un límite superior explícito para los transmisores continuos de banda estrecha asociados con el objeto en las bandas analizadas.

Sondeos de radio independientes y límites complementarios

Las observaciones de Green Bank de Breakthrough Listen no fueron el único escrutinio de radio. Equipos que utilizaron el Allen Telescope Array y otras instalaciones realizaron búsquedas en rangos de frecuencia complementarios y con diferentes procesos de análisis; esas campañas informaron igualmente de no detecciones tras un filtrado agresivo de las interferencias de radiofrecuencia. Diferentes instrumentos establecieron diferentes límites superiores para los transmisores potenciales, pero la conclusión convergente es la misma: si 3I/ATLAS llevaba una baliza de radio activa, o bien era mucho más débil que la electrónica de bolsillo o no radiaba en los rangos y épocas que los investigadores examinaron. Estos resultados nulos independientes refuerzan el argumento científico de que 3I/ATLAS no está emitiendo señales de radio artificiales detectables.

Por qué el resultado de "no alienígenas" es importante: valor científico, no decepción

Ese anuncio no debe interpretarse como algo decepcionante para los científicos. Los cometas interestelares son raros, y cada uno es una cápsula del tiempo de otro sistema: su polvo y gas preservan registros químicos e isotópicos de las condiciones de formación alrededor de una estrella diferente. Medir su composición, actividad e historia dinámica aporta información sobre la formación de planetas, el transporte de volátiles y la mezcla galáctica. Incluso sin tecnofirmas, 3I/ATLAS proporciona un conjunto de datos mucho más rico del que existía hace una década: imágenes de telescopios terrestres de 8 a 10 metros, espectroscopia de telescopios espaciales y barridos de radio de alta sensibilidad que, en conjunto, pintan un retrato detallado de un antiguo refugiado cósmico. Los investigadores enfatizan que las no detecciones siguen siendo una forma de información: restricciones específicas que guían futuras búsquedas y el diseño de instrumentos.

¿Por qué persistió la teoría alienígena?

La fascinación del público con la idea de la "sonda" se debe a lo raros y sorprendentes que son los visitantes interestelares, y a un puñado de científicos y comentaristas vocales que han argumentado que las características inusuales merecen un escrutinio extraordinario. Algunos señalaron chorros inesperados, cambios breves en el brillo o líneas espectrales particulares como anomalías; otros argumentaron que la inteligencia debería considerarse entre muchas hipótesis hasta que se demuestre lo contrario. Ese debate se desarrolló tanto en estudios revisados por pares como en artículos de opinión. Al mismo tiempo, el ecosistema mediático amplifica las explicaciones especulativas, especialmente cuando un objeto cósmico raro pasa relativamente cerca de la Tierra. El resultado fue un flujo constante de conjeturas que superó al proceso lento y metódico del análisis y la revisión por pares.

Clasificación, secreto y una respuesta Glomar

Por otra parte, una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información reveló otra complicación: el 5 de enero de 2026, la CIA emitió la denominada respuesta Glomar en respuesta a una consulta sobre registros sobre 3I/ATLAS, afirmando que no podía confirmar ni negar la existencia de registros sobre el objeto. Esa postura legal —utilizada a menudo cuando confirmar la existencia de archivos sensibles revelaría por sí misma fuentes o métodos clasificados— reavivó la especulación de que las agencias de inteligencia podrían estar tratando al objeto de forma diferente a los organismos científicos públicos. Algunos investigadores, incluido Avi Loeb de Harvard, expresaron su sorpresa ante esa respuesta equívoca e instaron a continuar con el escrutinio; antiguos oficiales de inteligencia y analistas legales señalan que una respuesta Glomar puede ser rutinaria cuando una agencia cree que reconocer los registros expondría capacidades sensibles, no porque un objeto sea tecnología extraterrestre. El intercambio Glomar no cambia la evidencia astrofísica recopilada hasta la fecha.

Mirando hacia el futuro: más visitantes interestelares por venir

Es poco probable que 3I/ATLAS sea el último objeto interestelar que estudiemos de cerca. El Observatorio Vera C. Rubin —que ahora entra en operaciones rutinarias con su Legacy Survey of Space and Time— aumentará drásticamente el ritmo al que se descubren objetos débiles y de movimiento rápido. Los pronósticos varían desde un puñado hasta docenas de detecciones interestelares durante la primera década de Rubin, dependiendo de la población subyacente y de la eficiencia con la que los sistemas de procesamiento de objetos en movimiento puedan vincular rastros rápidos a través de imágenes repetidas. Muestras más grandes llevarán al campo más allá de los episodios sensacionalistas de un solo objeto hacia la ciencia de poblaciones: aprenderemos cuán comunes son las diferentes clases de cuerpos interestelares, si la mayoría son helados o rocosos, y si alguno muestra propiedades persistentes e inexplicables que merezcan un escrutinio más profundo.

Por ahora, el balance de las pruebas es sencillo: 3I/ATLAS es un cometa interestelar de gran valor científico y decididamente natural. Invitó a una atención extraordinaria, y los astrónomos respondieron con los exámenes más sensibles y de mayor alcance disponibles. Esas búsquedas no revelaron tecnofirmas y, en su lugar, produjeron un rico catálogo de observaciones que informarán los estudios comparativos de cometas y el inventario galáctico de cuerpos pequeños durante los próximos años.

Fuentes

  • NASA Science (Descripción general del cometa 3I/ATLAS y actualizaciones de observación)
  • Ben Jacobson-Bell et al., "Breakthrough Listen Observations of 3I/ATLAS with the Green Bank Telescope at 1-12 GHz" (prepublicación en arXiv)
  • S. Z. Sheikh et al., "A Search for Radio Technosignatures from Interstellar Object 3I/ATLAS with the Allen Telescope Array" (prepublicación en arXiv)
  • Green Bank Observatory / Robert C. Byrd Green Bank Telescope (detalles del instrumento y de la observación)
  • Registros de observación del Telescopio Espacial Hubble y del Telescopio Espacial James Webb y equipos científicos de la misión
Mattias Risberg

Mattias Risberg

Cologne-based science & technology reporter tracking semiconductors, space policy and data-driven investigations.

University of Cologne (Universität zu Köln) • Cologne, Germany

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Readers Questions Answered

Q ¿Qué revelaron las búsquedas de tecnofirmas sobre 3I/ATLAS?
A Una búsqueda exhaustiva no encontró tecnofirmas de banda estrecha creíbles provenientes de 3I/ATLAS. Las observaciones establecieron límites superiores explícitos para transmisores continuos en el rango de 1 a 12 GHz, y ninguna de las cientos de señales candidatas resistió el escrutinio. Según los resultados, el objeto se comportó como un cometa ordinario de otra estrella en lugar de una nave espacial alienígena.
Q ¿Qué instrumentos y rangos de frecuencia se utilizaron para buscar señales?
A Breakthrough Listen utilizó el Telescopio Robert C. Byrd Green Bank de 100 metros para realizar búsquedas en el rango de 1 a 12 GHz el 18 de diciembre de 2025, logrando una sensibilidad equivalente a la detección de transmisores isotrópicos de aproximadamente 0,1 vatios. Sondeos independientes con el Allen Telescope Array y otras instalaciones cubrieron rangos de frecuencia complementarios; todos informaron de la ausencia de detecciones tras un filtrado agresivo de interferencias de radiofrecuencia, coincidiendo en que no se detectó ninguna baliza.
Q ¿Cuál es la importancia de las no detecciones?
A Se reconoce que las no detecciones establecen límites superiores explícitos para posibles transmisores y refuerzan la tesis de que 3I/ATLAS no está emitiendo señales detectables. El resultado es científicamente informativo, ya que acota futuras búsquedas y orienta el diseño de instrumentos, al tiempo que amplía el conjunto de datos observacionales con imágenes, espectroscopía y barridos de radio sensibles de un raro objeto interestelar.
Q ¿Qué valor científico ofrece 3I/ATLAS más allá de las tecnofirmas?
A Incluso sin tecnofirmas, 3I/ATLAS proporciona un valioso conjunto de datos sobre un visitante interestelar. Su polvo y gas contienen información química e isotópica; las mediciones de su composición, actividad e historia dinámica arrojan luz sobre la formación de planetas, el transporte de volátiles y la mezcla galáctica. Las observaciones combinadas de telescopios terrestres de 8 a 10 metros, la espectroscopía de telescopios espaciales y los barridos de radio profundos componen un retrato detallado de un antiguo refugiado cósmico.
Q ¿Qué es la respuesta Glomar y cambia esto los hallazgos astrofísicos?
A En enero de 2026, una respuesta Glomar de la CIA se negó a confirmar o negar la existencia de registros sobre 3I/ATLAS. Las autoridades afirman que tal secreto no altera la evidencia astrofísica recopilada hasta la fecha; las observaciones ópticas, infrarrojas y de radio siguen siendo la base de la conclusión de que no se tiene constancia de que el objeto sea una baliza artificial.

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