Un cambio en la postura de seguridad en Wegmans
En 2025, Wegmans ha estado reforzando discretamente sus operaciones de prevención de pérdidas: contratando especialistas dedicados a la seguridad de las tiendas y a la prevención de pérdidas, y ampliando los equipos que supervisan la seguridad y la merma en sus establecimientos. Las ofertas de empleo públicas muestran vacantes para especialistas en seguridad de tiendas y oficiales de prevención de pérdidas, lo que indica que la inversión en personal es la vía principal para disuadir el robo.
Las decisiones operativas de la empresa en los últimos años ayudan a explicar el porqué. Wegmans ofreció en su día una aplicación de autopago y escaneo mediante el teléfono que los clientes utilizaban para escanear artículos mientras compraban; la cadena descontinuó el programa en 2022 tras informar de pérdidas persistentes vinculadas al uso indebido. Esa elección —retirar una función de conveniencia porque aumentaba la merma— ilustra el equilibrio más amplio que enfrentan los minoristas entre la comodidad y la seguridad.
Cómo se utiliza el reconocimiento facial en las tiendas
Cuando los minoristas hablan de reconocimiento facial, normalmente se refieren a uno de estos dos patrones técnicos: la revisión fuera de línea de grabaciones para ayudar a identificar a infractores reincidentes, y el cotejo de listas de vigilancia en vivo que genera alertas en tiempo real cuando una persona de interés entra en la tienda. Los proveedores anuncian sistemas que pueden comparar rostros de las cámaras de la tienda con listas de vigilancia seleccionadas —por ejemplo, listas de personas vinculadas a robos anteriores o al crimen organizado en el sector minorista— y luego notificar al personal designado. Las cadenas de supermercados y otros minoristas han contratado a proveedores especializados para implementar este tipo de sistemas.
En despliegues prácticos, el software rara vez es un tomador de decisiones totalmente autónomo. Los operadores minoristas describen flujos de trabajo en los que un algoritmo señala una posible coincidencia y un investigador humano capacitado o el personal de seguridad de la tienda revisa la grabación y decide si actúa. Los proveedores y algunos investigadores de prevención de pérdidas sostienen que esta combinación acelera las investigaciones y puede conectar incidentes en múltiples tiendas con mayor rapidez que los métodos manuales por sí solos.
Precisión, sesgo y errores en el mundo real
Las pruebas independientes y las auditorías académicas muestran que los sistemas de reconocimiento facial no son uniformemente precisos. El National Institute of Standards and Technology (NIST) de EE. UU. ha documentado una amplia variación entre los algoritmos y diferencias claras en las tasas de error según los grupos de edad, sexo y tono de piel. Estos diferenciales demográficos significan que algunas personas tienen más probabilidades que otras de ser identificadas erróneamente por ciertos sistemas.
Trabajos académicos anteriores señalaron este problema a la atención pública. El estudio Gender Shades —una auditoría seminal de sistemas comerciales— demostró que varios clasificadores comerciales ampliamente utilizados funcionaban mucho peor con mujeres de piel más oscura que con hombres de piel más clara. Ese hallazgo ayudó a impulsar un mayor escrutinio de los datos de entrenamiento, las prácticas de despliegue y las afirmaciones de los proveedores. En resumen: una cifra de precisión general baja puede ocultar disparidades sustanciales en a quién reconoce el algoritmo de manera fiable.
Leyes, señalización y riesgo corporativo
El panorama legal para la tecnología biométrica y de cotejo facial es fragmentado en los Estados Unidos. Algunas ciudades y estados han introducido normas que restringen el uso privado del reconocimiento facial en establecimientos públicos, exigen notificaciones visibles a los clientes o imponen obligaciones de consentimiento y retención para los identificadores biométricos. Los minoristas que operan en diversas jurisdicciones deben navegar por un mosaico creciente de leyes locales y estatutos estatales que regulan la recopilación, notificación y uso de datos biométricos.
El riesgo de litigio es real. Los tribunales y reguladores ya han visto casos en los que se alega que las tiendas no revelaron sus prácticas de datos biométricos o utilizaron sistemas de cotejo facial sin la notificación adecuada a los compradores. Esas disputas resaltan dos realidades operativas: (1) la señalización visible y legible y las políticas claras reducen la sorpresa y la exposición legal; y (2) la forma en que un minorista describe su propósito —prevención de robos frente a marketing o personalización— influye en cómo las leyes y los jueces tratan la práctica.
Cinco datos a tener en cuenta sobre el reconocimiento facial en las tiendas
- Una «coincidencia» no equivale a una condena. Los algoritmos devuelven puntuaciones de similitud o alertas; los revisores humanos suelen tomar la decisión final. Los sistemas pueden producir, y de hecho producen, falsos positivos, y actuar basándose en una alerta no verificada conlleva el riesgo de resultados embarazosos o peores para los clientes y empleados.
- Los minoristas mezclan herramientas; el cotejo facial es solo una palanca. Las tiendas combinan la capacitación del personal, el diseño físico (visibilidad, iluminación), alarmas, controles de recibos y pagos, y análisis que buscan movimientos o patrones sospechosos. El cotejo facial se presenta a menudo como un multiplicador de fuerzas para los investigadores, más que como una solución independiente.
- La ley y las políticas varían: el aviso y el consentimiento importan. Algunas leyes locales exigen que las empresas coloquen avisos visibles u obtengan el consentimiento antes de recopilar identificadores biométricos; otras jurisdicciones permiten un uso más amplio en el sector privado. Los minoristas que utilizan el cotejo facial en varios estados deben conciliar diferentes obligaciones legales y riesgos de litigio.
- Las salvaguardas prácticas cambian el equilibrio de los daños. Límites como las listas de vigilancia restringidas, periodos de retención cortos, revisión humana, registros de auditoría y contratos estrictos con los proveedores reducen, pero no eliminan, los daños. Las auditorías independientes, la transparencia sobre el propósito y las reglas de retención de datos marcan una diferencia legal y ética material cuando surgen disputas.
Qué significa esto para los compradores y para Wegmans
Para los compradores, las conclusiones prácticas inmediatas son sencillas: sea consciente de que algunas tiendas están ampliando los equipos de prevención de pérdidas y desplegando más herramientas de vigilancia; busque avisos publicados en las entradas; y si tiene inquietudes, pregunte a la gerencia de la tienda si se utiliza el cotejo biométrico, cómo se hace y cuánto tiempo se conservan las imágenes. La transparencia pública —señalización más explicaciones de privacidad accesibles— ayuda a los clientes a tomar decisiones informadas y reduce las sorpresas que alimentan las demandas.
Para Wegmans y cadenas de supermercados similares, las opciones de política son concesiones. Invertir en personal y en el diseño de las tiendas mejora la disuasión manteniendo el juicio humano en el centro; desplegar el cotejo de listas de vigilancia en vivo puede acelerar las investigaciones y ayudar a las fuerzas del orden, pero plantea cuestiones de precisión y equidad que se litigan y regulan cada vez más. La vía operativa más segura combina el uso técnico específico, una notificación clara, límites estrictos de retención y supervisión humana.
Breve nota de caso: la tecnología en acción
Los registros de la policía local muestran ejemplos en los que el cotejo facial contribuyó a identificar a sospechosos tras incidentes en establecimientos de supermercados. En un caso, un departamento de policía de Pensilvania informó que la asistencia del cotejo facial ayudó a confirmar una identidad vinculada a un incidente de robo, lo que ilustra cómo las grabaciones comerciales y las herramientas de investigación forman parte ahora de los flujos de trabajo cotidianos de vigilancia en el comercio minorista. Estos ejemplos muestran tanto la utilidad que anuncian los proveedores como la razón por la que los defensores de la privacidad exigen salvaguardas estrictas.
En última instancia, los compradores, los gerentes de las tiendas y los legisladores están negociando dónde trazar la línea entre la prevención de robos y la preservación de la privacidad cotidiana. Las próximas oleadas de regulación, decisiones judiciales y auditorías algorítmicas independientes darán forma a ese equilibrio; pero, por ahora, las precauciones sencillas mencionadas anteriormente son la protección más fiable contra sorpresas y daños.
Fuentes
- NIST (Prueba de proveedores de reconocimiento facial, informes de efectos demográficos)
- MIT Media Lab (Investigación Gender Shades)
- Loss Prevention Research Council (Universidad de Florida)
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