Nuevas y nítidas imágenes muestran una cola que no debería apuntar en esa dirección
El 16 de noviembre de 2025, observadores que van desde pequeños telescopios automatizados hasta grandes instalaciones publicaron nuevas imágenes del objeto interestelar 3I/ATLAS que revelan una pronunciada anticola —una estructura de polvo estrecha que apunta hacia el Sol— y, lo que es crucial, indicios de que su orientación ha cambiado a medida que el objeto se acerca a su punto de máxima proximidad a la Tierra el 19 de diciembre de 2025. Astrofotógrafos aficionados como Satoru Murata y equipos que operan los telescopios Canary y Nordic capturaron la estructura; observatorios espaciales y terrestres, incluidos el Hubble, Gemini y ALMA, han aportado imágenes de mayor resolución y espectros en observaciones de seguimiento.
La anticola es un fenómeno raro pero no desconocido en la física cometaria: bajo ciertas condiciones geométricas y de tamaño de partícula, el polvo parece dirigirse hacia el Sol desde nuestro punto de vista. Lo que hace notable a 3I/ATLAS es un conjunto de propiedades que resultan inusuales en conjunto: una anticola grande y nítidamente definida, estructuras de múltiples chorros en la coma, una elevada relación de CO2 a H2O en los informes espectroscópicos iniciales e indicios de aceleración no gravitacional; además, el reciente cambio en la dirección de la anticola ha reavivado tanto las explicaciones convencionales como las más especulativas.
Nuevas observaciones y lo que muestran
Las imágenes recientes muestran al menos dos características distintivas: una cola principal delgada y bien colimada que se extiende en dirección opuesta al Sol y una anticola o chorros más estrechos dirigidos hacia el Sol que pueden rastrearse a lo largo de millones de kilómetros en proyección. Los observadores informan que la orientación aparente de la anticola se ha desplazado en comparación con las imágenes tomadas semanas antes, un comportamiento que algunos equipos consideran difícil de conciliar únicamente con la proyección geométrica simple. Paralelamente, las campañas espectroscópicas han señalado un nivel inusualmente alto de CO2 en relación con el H2O en la coma y rarezas en la composición, como señales elevadas de níquel en algunas reducciones de datos, puntos que aún están siendo evaluados y calibrados por múltiples grupos.
Dado que el objeto sigue una trayectoria hiperbólica y pasará por su punto más cercano a la Tierra a una distancia segura de unos pocos cientos de millones de kilómetros, no se ha planeado ningún encuentro espacial; en su lugar, la comunidad científica está organizando una intensa campaña de observación remota. Los recursos de los telescopios se están dirigiendo a rastrear la morfología cambiante del polvo, medir las velocidades de eyección y monitorizar cualquier aceleración no gravitacional en la órbita mediante astrometría precisa suministrada a servicios de trayectoria como JPL Horizons.
Modelos naturales: polvo, fragmentos de hielo y geometría
Por último, los efectos simples de perspectiva siguen desempeñando un papel importante. La dirección aparente de las características del polvo depende de la línea de visión del observador en relación con el plano orbital del cometa; a medida que los ángulos de posición y la geometría de visualización cambian a lo largo de las semanas, las colas y anticolas pueden parecer moverse sin necesidad de recurrir a una física exótica. Distinguir estos efectos geométricos de los cambios físicos en el polvo requiere imágenes de múltiples épocas y longitudes de onda, así como un cuidadoso modelado dinámico.
Espectros, velocidades y la hipótesis artificial
Junto a las explicaciones naturales, una minoría de investigadores ha planteado ideas más especulativas debido a que persiste un conjunto de anomalías: la persistencia de la anticola a pesar de la geometría cambiante, características estrechas similares a chorros que no se difuminan con la rotación esperada del núcleo y las aceleraciones no gravitacionales reportadas. El astrofísico de Harvard Avi Loeb y sus colaboradores han enmarcado públicamente algunos de estos comportamientos como hipótesis comprobables que, en principio, podrían distinguirse de la desgasificación natural.
Es importante recalcar que no existe evidencia directa de un origen inteligente o tecnológico. La hipótesis especulativa existe como una posibilidad a ser probada, y dicha prueba requiere los mismos datos que la comunidad ya se apresura a recolectar: espectros que calibren las velocidades de eyección, astrometría de base larga para cuantificar las fuerzas no gravitacionales y mediciones sensibles a las partículas en bandas ópticas y de radio.
Por qué los astrónomos compiten por observar
3I/ATLAS no regresará. Su órbita hiperbólica significa que el objeto es un visitante único de otro sistema estelar, y las semanas actuales, antes y después del máximo acercamiento, son la única oportunidad para recolectar datos remotos de alta calidad. Se están utilizando observatorios con espectrógrafos e interferómetros de vanguardia —Hubble, James Webb, ALMA, Gemini y los principales telescopios de la clase de 2 a 4 metros— para capturar la evolución de la coma y las colas en múltiples longitudes de onda. Los telescopios aficionados y semiprofesionales están contribuyendo con imágenes de alta cadencia que pueden revelar cambios morfológicos rápidos.
En la práctica, la comunidad quiere determinar: (1) la distribución del tamaño de las partículas y si los granos grandes y resistentes a la radiación dominan la estructura orientada al Sol; (2) la composición del gas y la relación CO2/H2O, que afecta la vida útil de los granos; (3) el campo de velocidad de los flujos de salida a partir de espectroscopía de alta resolución; y (4) cualquier aceleración no gravitacional mensurable en la solución orbital mantenida por el JPL y otros grupos de trayectoria. Esas cuatro mediciones juntas permitirán a los modeladores decidir qué escenarios naturales pueden descartarse y si queda algo sin explicar.
Un resultado claro es el triunfo científico
Por ahora, la mayoría de los científicos cometarios se inclinan por explicaciones naturales, aunque reconocen que el objeto es inusual. La respuesta de toda la comunidad —desde pequeños telescopios hasta observatorios emblemáticos— es exactamente como debe funcionar la ciencia: recolectar datos, probar modelos y estar preparados para revisar el conocimiento cuando la evidencia lo requiera. Las próximas semanas de observaciones coordinadas serán decisivas para aclarar si 3I/ATLAS es un caso atípico en la diversidad cometaria o un visitante que obliga a un replanteamiento más profundo.
Qué vigilar a continuación
- Espectros de alta resolución que midan las velocidades de flujo y la composición del gas (especialmente las líneas de CO2 y H2O).
- Imágenes de múltiples épocas desde diferentes latitudes y longitudes para separar la geometría del cambio físico.
- Astrometría refinada y soluciones orbitales que revelen o descarten una aceleración no gravitacional sostenida.
- Fotometría polarimétrica e infrarroja para restringir el tamaño de los granos y las propiedades térmicas.
Hasta que se disponga de los datos, el debate sobre la anticola móvil de 3I/ATLAS continuará en las listas de correo de los observatorios, en los preprints de arXiv y en las páginas de las revistas científicas. El punto importante es que la cuestión es resoluble: con observaciones rápidas y cuidadosas, la comunidad puede probar modelos contrapuestos y pasar de la especulación a una conclusión medida.
Fuentes
- Harvard University (Avi Loeb, Galileo Project; publicaciones en Medium y preprints en arXiv)
- NASA / JPL (astrometría, soluciones orbitales y actualizaciones de trayectoria en Horizons)
- Major Planet Centre (designación del objeto e informes observacionales)
- Hubble Space Telescope (imágenes y seguimiento desde el espacio)
- Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array (ALMA) — observaciones espectroscópicas
- Gemini Observatory, Nordic Optical Telescope, Canary telescopes (imágenes terrestres)
- arXiv (preprints y artículos de modelado sobre la dinámica del polvo y la desgasificación de 3I/ATLAS)
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