Científicos de la TU Wien en Viena informan sobre una nueva ruta para producir cristales de tiempo: las correlaciones cuánticas entre partículas pueden crear y estabilizar un ritmo temporal persistente en lugar de destruirlo. Los resultados, publicados en Physical Review Letters, revisan una suposición de larga data de que tales correlaciones desestabilizan necesariamente las fases ordenadas en el tiempo.
Ritmo sin un controlador externo
A diferencia de los fenómenos periódicos típicos que requieren una fuerza externa, un cristal de tiempo exhibe un patrón repetitivo generado internamente en el tiempo. El concepto, propuesto por primera vez en 2012, enfatizaba originalmente un aislamiento extremo para proteger el orden temporal de las fluctuaciones cuánticas. El nuevo estudio muestra que ciertas interacciones cuánticas de muchos cuerpos pueden, en cambio, sustentar un patrón temporal estable y repetitivo.
Orden emergente de las fluctuaciones cuánticas
El equipo descubrió que el comportamiento cuántico colectivo puede transformar lo que serían fluctuaciones irregulares en una oscilación estable. El investigador principal Felix Russo y sus colegas describen cómo las correlaciones entre partículas producen una dinámica coordinada que no es aparente a nivel de partículas individuales, lo que permite que persista un patrón temporal.
Modelo experimental: una red latiente
Implicaciones para la materia cuántica
El estudio destaca que el orden emergente en los sistemas cuánticos puede surgir de interacciones colectivas, lo que sugiere nuevos objetivos experimentales para explorar las fases fuera del equilibrio de la materia cuántica.
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