Los chorros pulsantes de 3I/ATLAS: Un latido celestial

Física
3I/ATLAS's Pulsing Jets: A Celestial Heartbeat
Un grupo de astrónomos ha observado una oscilación constante de brillo de 16,16 horas en el visitante interestelar 3I/ATLAS. Nuevos análisis revelan que los chorros pulsantes en la coma —y no el núcleo sólido— generan la señal, un hallazgo que agudiza tanto las explicaciones naturales como las extraordinarias.

¿Por qué es importante el «latido» de un objeto interestelar?

Cuando el objeto interestelar conocido como 3I/ATLAS fue rastreado por primera vez en 2025, su comportamiento parecía extraño pero no inexplicable: una curva de luz variable con un periodo claro y repetible. Más de un año de observaciones de seguimiento han revelado ahora que la señal periódica —una oscilación de 16,16 horas en el brillo con una amplitud del orden de unas pocas décimas de magnitud— no procede de un cuerpo sólido en rotación como varían muchos objetos pequeños del Sistema Solar. En su lugar, la luz dominante parece surgir de una coma resplandeciente alimentada por chorros estrechos y colimados que brillan y se desvanecen como un metrónomo cósmico.

Esta distinción es trascendental. Si la variabilidad fuera simplemente el cambio de la sección transversal de un núcleo alargado, estaríamos observando una fotometría rotacional familiar. Si la propia coma pulsa, los mecanismos físicos son diferentes y las posibles interpretaciones se amplían: desde una mundana sublimación localizada hasta hipótesis más exóticas que algunos investigadores instan a poner a prueba en lugar de descartar de inmediato.

Cómo sabemos que la coma domina la luz

Las imágenes de alta resolución —especialmente las de los telescopios espaciales— han mostrado que la mayor parte del flujo óptico de 3I/ATLAS procede de un halo extendido y transparente de gas y polvo, más que de un núcleo sólido brillante y resuelto. Ese halo, la coma, dispersa la luz solar y en las imágenes parece dominar el perfil de brillo. Mientras que antes los observadores estimaban radios efectivos muy grandes atribuyendo ingenuamente toda la luz a una superficie desnuda, la visión dominada por la coma obliga a un cálculo diferente.

Chorros que pulsan, no solo fluyen

En su lugar, análisis e imágenes recientes indican múltiples chorros estrechos que emanan del núcleo hacia la coma. Si la pérdida de masa en esos chorros es pulsada —activándose y desactivándose o brillando periódicamente a medida que diferentes parches activos en el núcleo rotan hacia la luz solar—, el brillo de la coma aumentará y disminuirá en la misma escala de tiempo de rotación. Con una velocidad de flujo de salida inferida del orden de 440 metros por segundo, el material emitido durante un único ciclo de 16,16 horas puede viajar unos 25.000 kilómetros. Esto es grande en comparación con el propio núcleo, y significa que la modulación de brillo observable puede estar determinada por procesos en la coma lejos del núcleo sólido.

El modelo físico de un cometa natural es sencillo: una bolsa localizada de hielos volátiles se calienta cuando se orienta hacia el Sol, se sublima en un estallido y produce un chorro colimado. A medida que esa bolsa rota y se aleja, el chorro disminuye y la coma parece desinflarse hasta la siguiente rotación; de ahí la analogía del latido. Las observaciones que muestran estructuras persistentemente colimadas y un periodo repetible respaldan este mecanismo.

Donde el debate se torna hacia implicaciones más amplias

No todo el mundo está satisfecho con una explicación puramente natural. Avi Loeb, un prominente científico de Harvard que ha argumentado anteriormente que algunos intrusos interestelares merecen una consideración cuidadosa como posibles objetos tecnológicos, ha sostenido que la señal pulsada de 16,16 horas justifica su exploración como una tecnofirma. Bajo este punto de vista, los estallidos periódicos podrían, hipotéticamente, estar vinculados a operaciones de ingeniería —propulsión regular, control de actitud o fenómenos de ciclo de potencia— en lugar de al calentamiento solar del hielo expuesto.

Esa afirmación ha generado atención precisamente porque una periodicidad clara y estable es un tipo de patrón que los astrónomos señalan cuando buscan señales artificiales. Pero las propuestas extraordinarias elevan el listón de la evidencia. La cuestión crítica es observacional: ¿están los chorros alineados con el Sol, como se esperaría de una actividad impulsada por la sublimación, o apuntan en direcciones que requieren alguna otra explicación?

Cómo poner a prueba las ideas contrapuestas

Existen pruebas concretas a corto plazo que pueden decidir entre las interpretaciones naturales y las menos convencionales.

  • "Películas" de imágenes de alta cadencia: secuencias de instantáneas bien calibradas a lo largo de múltiples ciclos de rotación mostrarán si los aumentos de brillo pulsados siguen la geometría de orientación solar esperada de la sublimación térmica. Si el brillo apunta sistemáticamente hacia el sol, esto indicaría firmemente una actividad natural.
  • Monitoreo de encuentros planetarios: el acercamiento previsto del objeto a Júpiter ofrece un laboratorio dinámico. Si 3I/ATLAS experimenta una maniobra no gravitatoria medible mientras se encuentra dentro de la esfera de Hill de Júpiter —una que no pueda modelarse mediante pares de torsión por desgasificación—, esto sería un indicador directo y sorprendente de control.

Qué dice la comunidad en general

Los científicos de misiones y organismos gubernamentales mantienen una postura cautelosa. Los equipos de las agencias espaciales enfatizan que la coma y las propiedades espectrales observadas son consistentes con el comportamiento cometario conocido y que los chorros pulsantes pueden surgir de forma natural de una composición superficial heterogénea y de respiraderos activos localizados. También subrayan que nuevos datos —imágenes con resolución temporal y seguimiento espectral cuidadosamente calibrados— son esenciales para cerrar el caso.

Los defensores de un escrutinio más profundo, que incluyen peticiones de una mayor difusión de los datos brutos, argumentan que la transparencia acelera el descubrimiento y refuerza la confianza pública. El método científico se beneficia de las hipótesis contrapuestas y de las pruebas diseñadas para confirmar o descartar dichas hipótesis. Eso es precisamente lo que exige el debate actual sobre 3I/ATLAS.

Por qué la historia importa más allá de la curiosidad

3I/ATLAS es un mensajero interestelar: llegó de más allá de la vecindad del Sol y transporta información sobre procesos en otros sistemas. Comprender si sus chorros pulsantes son una peculiaridad de la física cometaria, una forma novedosa de criovulcanismo o un comportamiento de ingeniería tiene consecuencias para las ciencias planetarias, la física de cuerpos pequeños y la búsqueda de tecnofirmas. Incluso si prevalece la explicación más conservadora, resolver el fenómeno nos enseñará sobre el transporte de volátiles, la colimación de chorros y cómo responden los cuerpos pequeños al calentamiento intenso durante los tránsitos por el Sistema Solar.

Qué observar a continuación

El camino a seguir es observacional. Las series temporales de imágenes de alta resolución, la espectroscopia coordinada en diversas longitudes de onda y un seguimiento dinámico cuidadoso durante las fases clave de aproximación decidirán cómo termina la historia del latido. Los observadores aficionados también pueden aportar fotometría útil, pero las mediciones decisivas vendrán probablemente de telescopios espaciales y de grandes instalaciones terrestres capaces de resolver la geometría de los chorros y medir la cinemática.

En la ciencia, los patrones suscitan preguntas; los experimentos decisivos las responden. Por ahora, 3I/ATLAS está pulsando, y los astrónomos se están movilizando para registrar los ritmos con suficiente detalle para que la naturaleza —o algo más— pueda ser identificada con firmeza.

— Mattias Risberg, Colonia

Mattias Risberg

Mattias Risberg

Cologne-based science & technology reporter tracking semiconductors, space policy and data-driven investigations.

University of Cologne (Universität zu Köln) • Cologne, Germany

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Readers Questions Answered

Q ¿Qué causa el ritmo de brillo de 16,16 horas en 3I/ATLAS?
A La luz dominante proviene de una coma resplandeciente alimentada por chorros estrechos y colimados que pulsan en el ciclo de rotación; la oscilación de brillo de 16,16 horas observada no se debe a un núcleo que da tumbos, sino a la actividad periódica de los chorros en la coma, con material expulsado a unos 440 m/s que viaja aproximadamente 25.000 kilómetros en cada ciclo.
Q ¿Cómo saben los astrónomos que la coma domina la luz?
A Las imágenes de alta resolución muestran que la mayor parte del flujo óptico proviene de un halo extendido y transparente de gas y polvo (la coma) en lugar de un núcleo sólido brillante resuelto; la coma domina el perfil de brillo mediante la dispersión de la luz solar, y las estimaciones anteriores basadas en una superficie desnuda fueron corregidas por esta visión dominada por la coma y rica en chorros.
Q ¿Cuáles son las explicaciones naturales y alternativas, y cómo se pueden poner a prueba?
A La explicación natural es la sublimación de hielos volátiles cerca del núcleo, lo que crea chorros pulsados; para probarla, los investigadores utilizarán imágenes de alta cadencia durante múltiples ciclos de rotación para ver si los aumentos de brillo siguen la geometría orientada al Sol esperada de la sublimación térmica. Una visión opuesta sugiere una tecnofirma; probar esa idea buscaría un comportamiento no natural, como una maniobra no gravitacional mensurable durante el encuentro con Júpiter que no pueda explicarse por los torques de desgasificación.
Q ¿Por qué es importante resolver esto para la ciencia?
A 3I/ATLAS sirve como un mensajero interestelar que transporta información sobre procesos en otros sistemas. Determinar si sus chorros pulsados surgen de la física cometaria o de un comportamiento exótico tiene amplias implicaciones para la ciencia planetaria, la física de cuerpos pequeños y la búsqueda de tecnofirmas; incluso si es natural, los hallazgos iluminan el transporte de volátiles, la colimación de chorros y cómo responden los cuerpos pequeños al calentamiento intenso durante los pasos solares.

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