Esta semana, a medida que los investigadores reanalizan medio siglo de mediciones archivadas, los científicos revisan los datos de las Viking y sostienen que las primeras sondas que tocaron suelo marciano podrían haber registrado actividad biológica en 1976, para luego destruir las pruebas durante sus propios análisis. Las Viking 1 y Viking 2 transportaban tres experimentos dedicados a la detección de vida y un pequeño cromatógrafo de gases-espectrómetro de masas (GC-MS); los equipos de la época registraron desconcertantes emisiones de gases que algunos investigadores calificaron como metabolismo, aun cuando el GC-MS no informó de compuestos orgánicos claros. Nuevas simulaciones de laboratorio, un reexamen de los registros experimentales y el posterior descubrimiento de sales reactivas en Marte se han combinado para reabrir un debate que la interpretación original de la NASA dio por cerrado hace mucho tiempo.
Científicos revisan los datos de las Viking: qué hicieron realmente los experimentos
Cada aterrizador Viking llevaba un laboratorio de biología miniaturizado que realizó tres pruebas complementarias diseñadas para ser determinantes. El experimento de Liberación Marcada (LR) inyectaba nutrientes diluidos y marcados radiactivamente en muestras de suelo y monitoreaba la atmósfera superior en busca de gases con el marcador radiactivo que indicaran metabolismo. El experimento de Intercambio Gaseoso (GEx) humedecía el suelo y buscaba cambios en O2, CO2 y otros gases, comprobando si el terreno producía o consumía gases metabólicos comunes. El experimento Pirolítico (Pyrolytic/Pyrolytic Release, PR) exponía el suelo a una mezcla de luz y gases simples para ver si se producía fijación de carbono. En paralelo, un GC-MS calentaba pequeñas alícuotas de suelo y buscaba moléculas orgánicas.
Varios de esos tests biológicos produjeron respuestas activas. Las lecturas del LR, en particular, mostraron una rápida liberación de CO2 marcado radiactivamente en muchas muestras, un patrón que el investigador principal del LR, Gil Levin, y otros interpretaron como consistente con la respiración microbiana. El GEx devolvió variaciones transitorias de oxígeno cuando se humedecieron las muestras, algo que algunos científicos consideraron biológicamente plausible. Pero las ejecuciones del GC-MS, que obtenían fragmentos volátiles calentando el suelo, no lograron encontrar compuestos orgánicos complejos inequívocos; informaron de CO2 y trazas de hidrocarburos clorados. En aquel momento, el criterio de trabajo de la NASA fue considerar decisivo el resultado del GC-MS y tratar las pruebas biológicas positivas como el producto de una química abiótica desconocida en un extraño regolito oxidante.
Científicos revisan los datos de las Viking: el perclorato y el problema de las pruebas destructivas
El hecho nuevo más importante que entró en la conversación después de las Viking fue el descubrimiento de sales de perclorato en el suelo marciano por parte del aterrizador Phoenix en 2008. Estudios de laboratorio realizados desde entonces, incluyendo el trabajo liderado por Rafael Navarro-González y sus colaboradores, demostraron que los percloratos son oxidantes fuertes cuando se calientan y reaccionan con la materia orgánica para producir especies de metano clorado y CO2, precisamente las señales que observó el GC-MS de las Viking. Aquellos clorometanos habían sido descartados en 1976 como contaminación terrestre, pero la química posterior sugiere que podrían ser, en cambio, los productos de descomposición de compuestos orgánicos nativos que los hornos del GC-MS incineraron.
Dicho de forma cruda: el paso térmico que permitía el análisis químico en las Viking podría haber borrado simultáneamente la evidencia molecular que habría confirmado las señales biológicas. Las simulaciones muestran que incluso fracciones modestas de perclorato pueden fragmentar o combustionar compuestos orgánicos durante la pirólisis. Ese mecanismo concilia la paradoja en el corazón de la controversia original: ¿por qué el LR y otros experimentos biológicos parecían indicar vida mientras el GC-MS informaba de una ausencia de materia orgánica? La nueva lectura es que los compuestos orgánicos estaban presentes, pero fueron destruidos por el método analítico.
Reinterpretación de señales positivas y el modelo BARSOOM
Algunos investigadores han ido más allá de atribuir el fallo del GC-MS a la química del perclorato. El químico Steve Benner y sus colegas han propuesto modelos mecanísticos —a veces resumidos bajo acrónimos como BARSOOM en comentarios recientes— que describen microbios marcianos plausibles que podrían explicar el patrón de respuestas observadas. Estos organismos hipotéticos estarían altamente adaptados a condiciones frías, secas y oxidantes, utilizando quizás oxígeno ligado o vías metabólicas no convencionales que liberan trazas de gases al recibir nutrientes líquidos.
Los defensores argumentan que este relato biológico explica múltiples líneas de evidencia de las Viking en un solo marco: la rápida captación del marcador radiactivo del LR, la dinámica del oxígeno del GEx y los productos de descomposición clorados específicos en las pruebas del GC-MS son todos consistentes con microbios que se activaron brevemente por los pulsos de humedad o nutrientes de los aterrizadores y luego fueron consumidos por el calor durante el análisis químico. Los críticos advierten que los modelos siguen siendo especulativos: pueden encajar con los datos, pero no reemplazan la detección química directa de moléculas orgánicas complejas. El debate se centra ahora no en si se puede crear un modelo ingenioso que encaje, sino en producir predicciones reproducibles y comprobables, y nuevos experimentos de laboratorio bajo condiciones similares a las de Marte.
Por qué los científicos revisan los datos de las Viking ahora y qué significa para el consenso
Parte de la renovada atención es histórica: los aterrizajes de las Viking se acercan a su 50º aniversario y los conjuntos de datos archivados han sido digitalizados, lo que invita a un análisis fresco con los conocimientos modernos. Más importante aún, nuevos hechos empíricos (perclorato, detecciones estacionales de metano y el descubrimiento constante de materia orgánica por Curiosity y Perseverance en rocas protegidas) hacen que la antigua interpretación parezca menos sólida. El consenso actual en astrobiología es cauteloso: los experimentos Viking produjeron señales intrigantes e inexplicables, y la ausencia de compuestos orgánicos detectados en 1976 ya no resuelve la cuestión.
Esa salvedad importa. El consenso científico actual no es que las Viking demostraran que existía vida en Marte, sino que el veredicto negativo de las Viking merece una reevaluación. Muchos investigadores afirman que las lecturas positivas del LR y la química posterior requieren un esfuerzo renovado y metódico para comprobar si esos patrones pueden ser producidos por la química abiótica del suelo en condiciones marcianas realistas, o si la biología sigue siendo la explicación más sencilla. El resultado es que la comunidad ha pasado de un "no" rotundo a un matizado "no concluyente, pero reabierto".
Implicaciones para misiones actuales y futuras
El reanálisis de las Viking tiene consecuencias prácticas para el diseño de misiones y la protección planetaria. Los rovers modernos evitan el calentamiento destructivo como primer paso: Perseverance utiliza espectroscopia no destructiva, imágenes y un almacenamiento en depósitos cuidadosamente sellados para preservar muestras para su eventual regreso a la Tierra, donde laboratorios a gran escala pueden aplicar química húmeda sensible y evitar artefactos de perclorato. Mars Sample Return, actualmente un objetivo principal, está motivado explícitamente por las limitaciones que obstaculizaron a las Viking, siendo el objetivo entregar muestras prístinas a laboratorios terrestres con una flexibilidad analítica mucho mayor.
También existe un ángulo ético y político. Si sigue siendo plausible que las Viking pudieran haber contactado con organismos vivos, incluso de forma transitoria, el diseño de futuras naves espaciales y de cualquier misión humana debe sopesar el riesgo de contaminación directa —la introducción accidental de microbios terrestres en ecosistemas marcianos frágiles— y de contaminación inversa. Las reglas de protección planetaria ya incorporan salvaguardas conservadoras, pero el renovado debate refuerza el argumento a favor de una contención rigurosa, protocolos de esterilización y una selección cuidadosa de los sitios antes de permitir huellas humanas.
Cómo la historia de las Viking responde a preguntas de larga data
¿Detectaron las Viking vida microbiana en Marte? La respuesta corta y cuidadosa es: los experimentos produjeron señales consistentes con actividad microbiana, pero los análisis químicos de la misión no proporcionaron evidencia molecular que las corroborara, y la conclusión oficial de la NASA ha sido "sin vida" basándose en ese equilibrio. ¿Qué pruebas sugerían vida microbiana? La liberación de gas marcado radiactivamente del LR y las respuestas de oxígeno del GEx fueron los puntos de datos más sugerentes; se comportaron de formas que en la Tierra se tratarían como metabólicas. ¿Por qué los científicos revisan los datos de las Viking? Porque el perclorato y otros descubrimientos, además del trabajo de laboratorio que muestra que los análisis a alta temperatura pueden destruir los compuestos orgánicos, significan que el resultado negativo original del GC-MS pudo haber sido un falso negativo. ¿Cómo funcionaron los experimentos de las Viking y qué encontraron? Combinaron adiciones de humedad y nutrientes, pruebas de exposición a la luz y escaneos químicos térmicos, un conjunto complementario que produjo algunas firmas biológicas positivas y algunas firmas químicas ambiguas. ¿Cuál es el consenso actual? No es una aceptación establecida de vida en Marte, sino una cuestión reabierta: la evidencia es reinterpretable, y resolverla ahora depende de nuevas muestras y un mejor control analítico.
A medida que el campo avanza, la historia de las Viking es un recordatorio de que el método importa: la pregunta correcta respondida con el método incorrecto puede borrar la respuesta por completo. Para la astrobiología, la próxima década —con Mars Sample Return, las continuas campañas de rovers y las rigurosas simulaciones de laboratorio— será decisiva para determinar si aquellas primeras señales fueron el primer indicio de vida más allá de la Tierra o una química particularmente engañosa de un suelo alienígena.
Fuentes
- NASA – Datos experimentales y archivos de la misión Viking
- NASA – Hallazgos de la misión Phoenix sobre el perclorato
- Estudios de laboratorio de Rafael Navarro-González (Universidad Nacional Autónoma de México) sobre perclorato y materia orgánica
- Steve Benner / Foundation for Applied Molecular Evolution (comentarios de investigación y modelado)
- NASA Jet Propulsion Laboratory – Documentación de las misiones Perseverance y Mars Sample Return
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